Cuando el sujeto no es escuchado en la institución

Lugar: Sociosanitario 
Cargo: Educador social

Porteadores de la antorcha

Caso M. señora de 86 años que ingresa en sociosanitario ya que después de una operación para extirpar un tumor benigno para recuperación funcional y cognitiva . Ingresa apática, sin poderse realizar valoración a través del test minimental o similares, sin poder hacer bipedestación.

La familia se muestra muy demandante y parecen no aceptar que M no pueda ser integrada en el área de estimulación cognitiva o fisioterapia debido a su estado actual hasta no haber mejoría.

Ante la fuerte demanda M recibe estimulación pasiva en fisioterapia y está presente en el grupo de estimulación cognitiva grave sin mostrar mejoría.

La familia insiste en que la paciente habla pero ningún profesional tiene constancia de lo mismo. Creemos –equipo– que tienen dificultad para aceptar esta nueva realidad -hasta hace poco M podía andar, hablar y era autónoma. La hija, dice que el neurólogo les comentó que esta situación era momentanea y que estaba siendo medicada con tratamiento antiepiléptico y era esa la medicación que la mantenía apática y en la situación actual.

Sigo trabajando con la paciente de manera escéptica, enseñándole láminas con imágenes y realizando algo similar a una estimulación cognitiva de tipo táctil. Pasan los meses y viene al grupo de Bingo –por petición familiar– mostrándose igual de ausente.

Tras una nueva visita al neurólogo deciden reducirle la medicación aún a riesgo de que tenga un ataque epiléptico. Comienza a mirarme y parece reconocerme. Como siempre le hablo con naturalidad. En eso tengo la creencia de que algo llega aunque yo no tenga elementos para saberlo. Menos mal que Oliver Sacks me ayuda para no olvidarme que el ser humano sigue siendo humano, hable o no hable, pueda ver o no pueda ver,  funcione normalmente o anormalmente.

En la actividad del Bingo me mira y sonríe y a solas me habla aunque no alcanzo a entenderla bien. Parece reconocerme. Algún tipo de vínculo se entabló durante ese tiempo. Estoy convencido de que algo de mi  presencia le llegaba.

La nueva demanda de la familia es que realice bipedestación aún a riesgo de que pueda caerse. Claramente no puede andar. Desde el servicio de fisioterapia se continúa con la estimulación pasiva.

A día de hoy camina, con dificultad y habla.

Me pregunto qué hubiera sucedido si la familia no hubiera sido tan demandante.

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