Quiero no (no) quiero cambiar

Norberto Fuentes 2007

Imagen: ¡El desierto crece! 2007 del autor Norberto Fuentes

Simplificar un ser humano es reducirlo a un conjunto de rasgos de comportamiento y emociones estandarizadas. Las personas no somos entes automáticos que reaccionamos a los estímulos de igual manera. Somos seres llenos de incógnitas y dudas. Estamos en movimiento y direccionamos nuestros deseos hacia donde creemos que es nuestro “mejor lugar”.

En arteterapia, se presenta un ejercicio de envoltura, como en cualquier ámbito terapéutico en el cual la persona que solicita ser acompañada puede, y de echo suele, estar solicitando sin saberlo el lema:

quiero no (no quiero) cambiar

Muchas personas vienen a consulta para asegurarse que no sucederá ningún cambio en su vida. Se aferrarán a sus posturas y conductas con un disfraz de simulacro, de supuesto deseo de cambio, tanto en lo discursivo como en la producción artística.

No se debe culpar, y menos en un espacio arteterapéutico, a la persona que presenta este discurso, ya sea explícitamente, como inconscientemente. No acompañamos para enjuiciar, si no para sostener hasta que la persona permita que en su producción aparezcan, también, las veladuras que en su discurso puedan indicar un inicio de cambio.

Muchas veces me encuentro con la resistencia, lícita y humana, por cambiar que se articula de distinta manera en cada sujeto. Hay que agotar la producción para que el sujeto esté cada vez más cerca de su deseo genuino y no del deseo artificial por haber cambiado. Me encuentro con personas que me dicen:

Me va muy bien el arteterapia, me noto más aliviado, que veo las cosas de otra manera, más positivo. Me has ayudado mucho, me siento más feliz…

En una primera fase, ese acto que puede ser muy sinceró debe escucharse con cautela. Hay que analizar la producción y preguntarse ¿Que elementos se repiten? Hay algún cambio en el tratamiento del color, en los dibujos o en la escritura que denote una equivalencia a ese supuesto cambió discursivo?

Ninguna terapia alivia per se y de manera inmediata algo que ha ocasionado dolor y síntoma en una persona. Normalmente los procesos de cambio verdadero son costosos y requieren de una renuncia del sujeto, muchas veces inasumible, a determinados modos de enfrentarse con el binomio realidad/ideal.

¿Entonces que debemos hacer cuando un sujeto nos dice que quiere cambiar? Esperar que en ese deseo también emerja un  NO que frene el proceso de cambio. Al fin y al cabo, el resultado de quien somos, también depende de lo que creemos que permanece y si empezamos a cambiar, eso que somos se desintegra.

El verdadero cambió sucede cuando el sujeto no tiene ni idea de que de hecho ha comenzado a cambiar y esta integrando partes de sí que estaban fragmentadas o tenían una comunicación entre sí conflictiva. El verdadero cambio lo ven los demás antes que uno, puesto que para notar el cambio se requiere una buena distancia con la producción y uno mismo que normalmente no se tiene en pleno fervor del síntoma.

 

 

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2 comentarios en “Quiero no (no) quiero cambiar

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