Diarios Personales. El arte de retratar el paso del tiempo

Diarios personales el arte de retratar el paso del tiempo

¿Que se piensa cuando se habla de escritura autobiográfica? Quizá, en aprender a narrar la propia vida, pormenorizando en una especie de secuencia cronológica, aquellos hechos que subjetivamente hayan sido importantes. Pero qué sucedería si en un taller llamado, por ejemplo Diarios personales. El arte de retratar el paso del tiempo te propusieran una deconstrucción del proceso subjetivo de vivir. Así empieza el taller:

A menudo, las personas vamos por la vida construyéndonos un relato (ficticio o real, ¿quién lo sabe?) que nos ayuda a dar sentido a la existencia y a registrar el paso del tiempo. A veces, este trabajo se materializa en forma de diario. Así, llamamos diarista al individuo que se esfuerza por confeccionar cuadernos donde anota los hechos diarios y a la vez sus propios pensamientos.

También el artista se afana a captar el paso del tiempo usando técnicas y materiales que conoce o quiere experimentar (fotografía, pintura, grabaciones sonoras, escritura, etc.), quizá para darse cuenta de la evolución o para buscar los porqués de su obra, aunque algunos creadores se enfrentan a esta tarea desde la realidad y otros lo hacen desde la ficción.

Sucede que hay un momento de incomodidad, de duda, de no entender lo que sucede y también de agudizar la inteligencia creativa. Había un conjunto de personas provenientes de diferentes ámbitos deseosos de ponerse a escribir con locura sobre libretas. Y a cambio  Magalí Oms i Roser Ros de Tantágora nos invitaron a partir de la perplejidad, guiada y estructurada a iniciar la búsqueda. Cuatro sesiones, durante los viernes del mes de mayo de 2013 de 17:00h. a 21:00h. Y ahora me veo en la tesitura de cómo explicar el taller, si debo explicarlo tal cómo yo lo viví, tal cómo pasó, a través de imágenes o de ninguna de las maneras anteriores. ¿Porqué? Porque lo más interesante del taller, era precisamente aquellas frases y preguntas que introducían Magalí Oms i Roser Ros con respecto al concepto de:

REALIDAD y FICCIÓN

¿Es más real contar los pasos que hay desde mi casa hasta el museo del MACBA que explicar cuantas veces he parpadeado mientras escuchaba los pasos de un compañero yendo hacia el baño? ¿La escritura debe estar basada en la realidad? Y si ese es el caso ¿Qué es la realidad? ¿Vale la pena explicar cronológicamente aquello que ha sucedido a lo largo del día? ¿Es más verdad la pieza musical de John Cage, titulada “4:11 -que no tiene contenido sonoro- que una pieza musical al azar de otro autor que contenga un sonido específico?

Un debate centrado en ver cómo otros artistas se aprovechan de la realidad y de la ficción para mostrar recorridos de sus vidas, singulares e interesantes, como Sophia Calle, Eulàlia Grau

Eulàlia Grau Etnografia

El penúltimo viernes fue una maravilla, pudimos entrar en el archivo del MACBA y ver distintos libros de artista. Además de “publicaciones” que son aquellos objetos cuyo formato no se ajusta exactamente al de un libro. Entramos en una sala donde había sobres de papel neutro y una temperatura específica para la conversación del material. Después con guantes en la mano pudimos rastrear, cómo investigadores, las distintas propuestas creativas.

El primer día registramos una obra expuesta en la pared del MACBA y la traducimos a sonido, para después construir poesía a partir de ese sonido.

El primer día dibujamos 7 armarios dónde colocamos distintas palabras.

El segundo día, ¿qué sucedió el segundo día? ¿Porqué se pasó de una fotografía a una obra, y de una obra en la siguiente sesión, la tercera, la de la visita al archivo del MACBA, Magalí rompió todas las producciones que habíamos hecho el día anterior dejándonos perplejos. ¿Qué sucede cuando un otro, rompe tu producción y la del resto de personas de un grupo?

producción destruida

Se podría decir, que el taller, fue una provocación encubierta, mediante una estructura simbólica interna ligada, pensada y a veces encorsetada. Y siempre, cada uno de los días, mientras estábamos en la biblioteca del MACBA -lugar dónde se produjeron la mayoría de propuestas- se escucharon los sonidos de personas yendo y viniendo en monopatín.

archivo MACBA

El último día, nos sentaron y nos pidieron que trajéramos distintos objetos para una subasta mediante garbanzos. Acabé quedándome una caja de bombones redonda. La propuesta era que a partir de un texto en formato poético, que había realizado entre la primera y segunda sesión, ubicara una forma plástica en la caja. Antes debía adecuar el texto a la forma plástica y la forma plástica al texto. Por lo tanto debía pasar por el confesionario. ¿Qué es el confesionario? Un espacio dónde se dividía la parte textual, a consultar por parte de Roser Oms y la parte gráfico-plástica a consultar por Magalí. ¿Qué sucedió? Que hasta que no te daban la conformidad cada una de las personas, no podías iniciar el trabajo.

Armalabrario

Se trató de un verdadero atropello a la creatividad y a la imaginación, un cinturón casi de castidad que impedía que las personas pudiéramos ir y venir libremente. A la vez, esa coerción hizo que no quedara nadie anclado en el texto, si no que fuéramos al metatexto y a la metáfora. En el juego, todo son las normas, y Tantágora jugó inteligentemente con las normas, normas arriesgadas, no siempre fáciles, y que debías ir sorteando una a una. Cómo los héroes de los cuentos.

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