Autobiografías y otros relatos de ficción

Sucede, que de tanto en tanto, me sumerjo en alguna autobiografía. A veces es la casualidad la que me invita, y otras veces el interés por una autora o autor del cuál he leído un ensayo, artículo o entrevista.

No soy especialista en literatura, y tampoco considero que tenga un bajage cultural suficiente como para poder hacer una lectura crítica o profunda de aquello que leo.

Pero le doy valor a la opinión sobre lo que leo. Aquello que me toca y me traspasa, tiene alcance y da significado los hechos de mi propia vida, y a los escenarios culturales, sociales e históricos en los que vivo.

Por mis manos han pasado libros, que si ser autobiográficos, me han tocado, porque su afán no residía en objetivizar la realidad, si no en relatarla sin desdibujar su sujeto: Alexander Lowen en un claro ejemplo, como mediante su narrativa, explica la metodología de la bioenergética sin desaparecer, y creando desavenencias por el camino.

Por otro lado, existen autores como Victor Frankl, que en su libro “El hombre en busca del sentido“, relata con crudeza lo que le permitió sobrevivir al campo de exterminio nazi.

Un libro mucho más actual es el diario de Zatla, que me horrorizó sobremanera, describiendo el conflicto bélico de la guerra de Yugoslavia, y acercando a mi realidad española, la posibilidad de una guerra.

También ha pasado por mis manos, la autobiografía de Elisabeth-Kübler Ross “la rueda de la vida”, libro que, en un determinado momento, entrelaza realidad y fantasía. Por supuesto, he visitado a Sigmund Freud, que mediante su propia vida, sus investigaciones, y su visión de los sujetos, relató de manera multidimensional, muchos de los pacientes con los que tuvo relación terapéutica. Acercando el lado humano y contradictorio del aparato psíquico, a la población general.

Entre estos libros ha aparecido un extraño, una biografía no autorizada de Truman Capote, que da cuenta, de la complejidad del ser humano y de los múltiples destinos fatales de la adicción.

Pero hoy quisiera centrarme, en dos libros que estoy leyendo de manera simultanea. El segundo de los cuáles es del neurólogo Oliver Sacks, “En movimiento“. Es interesante, porque no hubiera caído en su biografía, de no haber leído “el hombre que confundió a su mujer con un sombrero” . Un libro sobre relatos de pacientes, con distintas problemáticas neurológicas. Es un libro con mucho sentido en mi trayectoria, ya que he trabajado en centros sociosanitarios, también en residencias geriátricas y con personas con trastornos craneoencefálicos.

El otro libro que estoy leyendo, me lo recomendó un paciente de los pisos de reinserción de personas con problemas de adicciones y toxicomanías, Capacitats21, en los que trabajo actualmente. Se trata de una biografía de cinco tomos cuyo autor es Karl Ove.

Ambos libros los vinculo, porque rezuman autenticidad. Pero el de Karl Ove, dentro del tedio y la monotonía que a veces presenta, es completamente actual. Porque toca con firmeza la realidad de nuestro contexto, especialmente el occidental blanco. No parece censurar aquello que piensa, ni tampoco lo que no debe ser pensado, muestra sus miserias, pero no con la intención visceral de repartirlas y despreocuparse, si no que parece querer decir “Esto, que es muy poco, soy yo, y yo, no soy solo yo, si no que soy a la vez tu, y nosotros, y este deschecho es nuestro producto”.

No ensalza la figura occidental del hombre blanco, con dinero, machista, atravesado por el cuestionamiento de su rol, si no que relata las miserias porque sabe que es prescindible, y que su grandeza no es literaria, ni es humana, puesto que “no es”. Su grandeza, si es que la supone, sería en narrar aquello que vivió y vive.

Oliver Sacks afirma a lo largo de su autobiografía que su psicoanalista le salvó la vida. A Karl Ove le hizo comenzar a escribir, la muerte de su padre, en circunstancias muy complejas.

La escritura es una llave, que abre y cierra puertas. A veces puede ordenar, a veces subsumir, a veces deprimir y otras veces permite encontrar una salida. Los seres humanos, repetimos miles de veces la universalidad de nuestras emociones y circunstancias. Para cuando yo empecé a escribir, el mundo ya estaba en pie, y toda referencia a lo que para mí era novedoso, estaba escrita. De hecho, cualquier palabra que pueda poner en cualesquiera de los artículos de opinión de este blog, tengan o no referencia a mí o a los demás, en el fondo y en la superficie, no me pertenece. Nací en un mundo del lenguaje que no cree.

No se trata de no responsabilizarme de mis opiniones, si no de reconocer, que la originalidad desapareció en cuanto salí del vientre de mi madre.

El interés por las biografías, nace para poder explicarme a mi mismo. Conforme más leo, más cuenta me doy, que aquello que pienso no me pertenece. Mis palabras son ajenas, y dónde yo me he quedado, un acto que creía profundo, otros lo han ahondado y superado.

¿Cómo liga esto con arteterapia? He comentado en otras ocasiones, de la importancia que le doy a la escritura creativa, al acto de escribir y narrar desde la ficción. Llegado el caso, tengo la sensación que la autobiografía, no deja de ser una ficción, en un punto concreto de la persona. Es una ficción, puesto que es tanta la subjetividad y tan azarosos los recuerdos, que seguramente nada sucedió, pero es lo que la persona (re)significa, y autoexplica. En arteterapia se intenta que la persona, no caiga en una autoexplicación de quién es, si no que narre lo que es posible ser desde la ficción. Su poder personal, emerge dejando de lado su yo más cotidiano.

¿Que es lo que quiero ejemplificar? A algunas personas sencillamente, les es imposible dejar de escribir. Tengan o o tengan un don para la escritura, experiencia, criterio o inteligencia.

Ese gran motor, alejado de la represión y la censura, la autopista constante, es tremendamente difícil de activar y mantener cuando el deseo se ha camuflado, debajo de una capa de tristeza o angustia.

¿Cómo activó su motor cada una de las personas? Hay un cierto misterio, en la particularidad del deseo. Quisiéramos muchas veces poder generalizar procesos, actos, personas y grupos. Quisiéramos establecer pautas generales. Quisiéramos tener mucho más control de los demas, para no sentir la inseguridad de la incertidumbre. Pero el psiquismo es mucho más complejo, por lo menos si no se quiere caer en la tentación del único peso en el relato, que se le otorga al diagnóstico.

Cada persona decidió escribir y cada persona ordenó ese escrito, y a su vez lo compartió con un/a corrector/a, un editor/a… Le sucedió en carne propia el proceso de escribir, reescribir, recapitular, rechazar, borrar, romper, arrepentirse, perderse en el abismo…

A veces se piensa en la escritura como una actividad solitaria, y bien es cierto que requiere de un tiempo, pero, el libro no le pertenece al autor/a si no al mundo. Un libro, un relato, un cuento, es una elección de estar en el mundo, es una manera de decir “existo” y una manera de no perecer.

El texto de la importancia toca, atraviesa, aleja y acerca el fracaso, fluye y se atasca, y se relaciona conmigo y mi entorno.

También puede solidarizar la amargura y crea un mundo nuevo. Como Christian Andersen, cuya terrible infancia plasmó en un sinfín de cuentos y personajes. Y dijo de si mismo:

Soy como el agua, a la que todo agita, y en la que todo se refleja

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Educación social y adicciones

Me encuentro en mitad de la avenida de Roma, en un día lluvioso de Barcelona. Varias personas me han dicho que va a llover y mucho. El aire golpea mi espalda y estoy reflexionando. Ahora puedo permitírmelo con más calma porque acabo de salir de trabajar.

Hay un balcón de esos que tienen los alambres curvados que sobresalen un poco, con esa especie de remate metálico que da la vuelta hacia si mismo. Delante de mí tengo una hilera de palmeras pequeñas, con el tronco lleno de hojas entrelazadas, parece una trenza que nace del suelo y acaba en el cielo.

Y paralelamente, para mí alegría, a mi derecha hay una fila de plataneros, con su pequeña plaga de polen e insectos de color blanco, que se posan por todos los lados.

Los coches no paran de circular,  algunas personas siguen trabajando mientras otras han salido ya del trabajo.

Estoy a punto de finalizar la segunda parte del libro de Kalr Ove Mi Lucha y no sé muy bien porqué lo estoy leyendo. Me recuerda la importancia de narrar la biografía, pero al pensar en narrar la propia…hay que enfrentarse a tantos demonios y derrotar tantos tabúes que la tarea se hace inasumible.

El otro día pensaba en la idea social sobre las personas que tienen problemas de adicción y a la vez, la imagen que tengo yo. Llevo casi dos años con personas que han probado casi todo tipo de drogas (o tóxicos). Tienen tantos nombres que a uno le cuesta acostumbrarse: yonquis, drogadictos, enganchados, viciosos…

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Pero la realidad de las drogas es demasiado heterogénea como para que pueda ser resumida en una sola imagen, y aún así en los imaginarios populares solo aparece gente demacrada, totalmente destruida y consumida, un sedimento más relacionado con la época de los ochenta, las jeringuillas y la heroína que con la actualidad. Me encuentro con personas que han pasado una temporada en una comunidad terapéutica y que cuando vienen al pisos de reinserción están más repuestos física y emocionalmente.

El trabajo es arduo, no es para nada sencillo, pero es una oportunidad y un reto constante. Tener un enganche, una dependencia, dejarlo todo para ser consumidos por una droga, evaporarse y desaparecer en cada calada, raya o trago… es comprensible. No puedo dejar de comprender que haya gente que arruine su vida, que desconecte del mundo y que se enganche, porque la vida muchas veces es eso, un pozo de insatisfacción constante, un cúmulo de responsabilidades cuyo sentido se pierde en una ristra de quehaceres. En medio de ese torbellino rutinario aparece un hueco, un vacío, un agujero que todo lo engulle.

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Entonces estas personas pasan de soportar la vida a ser incorporadas en una vida que se sostiene a partir de un estado influido por la droga. La vida no puede vivirse sin ese estado, es menos vida, es una pared frágil, más porosa. Y cuando verdaderamente se sostienen sin la droga, con la inmensa cantidad de fármacos que les recetan médicos y psiquiatras, les parece que todavía no pueden. ¿Es normal sentir esto que siento? No puedo soportar vivir sintiendo lo que siento en este momento y todavía me quedan 23 horas por vivir. Se hace imposible lo cotidiano y solo queda como escapatoria el próximo chute, la próxima dosis, el próximo escape. Paralelamente se inicia una confabulación mental para volver a la droga cuanto antes, ocupando minutos, horas y días en esa tarea de vuelta al refugio de lo soportable.

Entre esas aguas de incesante lucha y ambivalencia, de encuentro y desencuentro, es desde donde hay que establecer un vínculo que reconozca las dificultades pero que ponga límites a la transgresión. Porque en la adicción, la compulsión es desaforada, y ya nada es suficiente, todo falta, falta el padre, la madre, los hermanos, el mundo, y solo hay hambre de soledad, de contacto con uno mismo que solo logra establecerse mediante el tóxico.

Entonces es cuando aparece el educador social, que hace de educador social y también de terapeuta, es una mezcla curiosa e interesante, para proponer un pacto: yo no puedo ser tu droga, ni siquiera puedo sostenerte, no confío al 100% en ti y dudo de tus posibilidades porque debes demostrar(te)me que hay una parte de ti que quiere cambiar, pero  igualmente voy a estar presente en cada uno de tus pasos.

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A diferencia de otros ámbitos, decirle a la persona que va a conseguirlo, es engañarla. Porque conseguirlo puede implicar dejar las drogas para siempre. Ningún vínculo, muy fuerte que sea puede lograr esa tarea tan complicada. La confianza plena, el apoyo ante todas sus acciones, acertadas y desacertadas,  es engañarte con que todo lo puedes conseguir. Precisamente esa es la promesa de la droga, puedo tenerlo todo. En cambio, cuando se le dice que lo que se puede conseguir es parcial, la cosa cambia. Si no todo lo puedo conseguir, tampoco puedo estar sintiéndome bien todo el día. Sentirse bien todo el día no es síntoma de normalidad, si no una fantasía prometida por la droga. De esta manera poco a poco va a poder tolerar una cierta cantidad de malestar que no limite las áreas sociales, laborales, formativas, familiares o de ocio.

¿Así debo vivir, con esta falta? Yo no quiero vivir con esta falta, quiero lo que antes tenía; un estado en el que desaparecía y a la vez estaba. Y la realidad vuelve reaparece irrumpiendo con fuerza: tu no puedes tener el efecto mediante la droga, porque tus relaciones, tu economía, se llenó de deudas, de impagos, de relaciones truncadas, de apuestas incumplidas…, de dolor y de culpa. Lo que si puedes hacer es empezar a construir un artefacto mediante el cuál pueda ser soportable la vida.

Ese es el papel del educador social, facilitar las herramientas para que la persona construya su artefacto. Y quién diga que tiene la llave exacta, y que ha curado a muchas personas con problemas de adicción, miente. Se pone en una lógica de la droga que todo lo puede.

A veces me coloco en una posición en que le digo a la persona que: Podré acompañarte mientras la droga no te aleje de mi , y debes elegir entre la droga y yo, porque no soy compatible con la droga, no puedo ni quiero compartirme con la droga.

Quizá, en otros momentos de mi vida, frente a otras personas y problemáticas, mi propuesta hubiera sido crear vínculos en que la persona pudiera escoger si quiere drogarse o no, pero verdaderamente, en este ámbito, por lo menos al inicio de un tratamiento no es posible escoger. Es necesario construir el artefacto que le haga soportable vivir. Luego, más adelante, quizá, con el paso de muchos años, podrá sostener un consumo que no le haga perder la vida.

V Formación de ArteTerapia Marabal 2017-2018

 

Abiertas entrevistas para la V formación de ArteTerapia Marabal 2017-2018

El 25 de noviembre de de 2017 iniciamos un camino simbólico en nuestra V edición de la formación de ArTerapia Marabal: las artes del cuerpo como camino de transformación.

Nos gustaría contar contigo, con tus metáforas, tu subjetividad, conocimiento y energía.

Encontrarás más información en la página:
http://www.marabal.org/Formacions-reconegudes-%20docents-2016-2017/Arterapia/#bajar

Además del  3 al 7 de julio de 2017 en horario de 10:00h. a 13:00h. realizamos un curso introductorio a la formación:
http://www.marabal.org/Formart-Escola-Estiu-2017/Curs1-Arterapia/#bajar#bajar

Contacto:
marabal@marabal.org
692195373

 

III Jornadas Cuerpo, arte y salud 4 marzo 2017 Barcelona

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Como os he comentado en otros artículos, este año vuelvo a participar en las III Jornadas Cuerpo, arte y salud. (gracias a Vanesa Sandín y Edmundo dos Santos, directores de las mismas).

El eje central de las III Jornadas es Poetizar la salud y Medicina Humana:

La organización Mundial de la Salud(OMS) en su constitución define salud como un estado de completo bienestar físico, mental, emocional, social y no solo como ausencia de enfermedad. En este sentido, las III Jornadas Cuerpo, Arte y Salud – Poetizar la Salud y Medicina Humana llevan implícitamente un paradigma y una pedagogía desde las disciplinas arteterapéuticas diferente de pensar la salud y la enfermedad, ya que partimos de un modelo biopsicosocial, una concepción holística del ser humano, más integrada.

¿Qué lugar ocupan las artes en la humanización de la Salud?, ¿ Que función cumple las disciplinas las artes aplicadas en la efectividad como de atención, tratamiento y acompañamiento del sufrimiento ?; ¿Qué entendemos por salud y enfermedad?; ¿desde el modelo biomédico o el modelo psicosocial?; Qué Lugar ocupa la expresión artística, la creación como espacio para metabolizar lo indecible?

*extracto de la Asocación SCARS (organizadora de las jornadas). Clicad aquí para leer el texto completo.

Os escribo principalmente para recomendaros la asistencia a las mismas. También aprovecho para deciros que todavía quedan plazas.

Estas jornadas se desarrollarán el sábado 4 de marzo de 10:00h. a 20:00h en el Centro cívico Barceloneta –Carrer de la Conreria, 1-9, 08003 Barcelona, a un coste de 45 € . Para inscribiros  os facilito el enlace.

A diferencia del año pasado hemos intentado que todas las personas del público puedan asistir a las comunicaciones.Os dejo los abstracts de los mismos.  Después de comer hay cuatro propuestas de talleres muy interesantes que se realizarán de 16:30h a 18:30h.

Los talleres se realizan de manera simultánea, por lo tanto cada participante debe elegir a qué taller asistir. A mí me sucede que realizo el taller de Viaje imaginario del síntoma corporal al objeto y desearía ir a los otros talleres, pero no puedo. En todo caso que eso no os frene para asistir a las jornadas. Aquí tenéis los abstracts de los talleres.

Os facilito de nuevo el programa:

PROGRAMA

10h00 – 10h30 – Acreditación

10h30-11h50 – Conferencia Inaugural

10h50 – 11h00 – Performance

Comunicaciones

11h-00 – 11h50 – Dr. Héctor Grimberg ( Psiquiatra y Psicodramatista)  – Efectos Terapéuticos del Psicodrama.

11h50 – 12h00 – Break

12h00 – 12h50 – Miquel Izuel (Arteterapeuta y Psicoanalista) –  Arteterapia e integración Emocional

12h50 – 13h00 – Break

13h00 – 14h00 – Drª Nadia Colette ( Arteterapeuta y Bióloga Médica)- Arteterapia y Cuidados Paliativos

14-00 – 15h30 – Descanso

15h30 – 16h20 -Teresa Bas (Psicóloga y Danza Movimiento Terapeuta) – Humanizar la Medicina – Reflexiones desde la DMT

16h20 – 16h30 – Break

 

Talleres Vivenciales

16h30 -18h30 (se realizan los talleres de manera simultánea. Solo puede escogerse uno de ellos)

Taller ATA cargo de Mario Robles ( Arteterapeuta)Viaje Imaginario del síntoma Corporal al Objeto.

Taller MT –  A Cargo de Cristina Villafranca Garreta ( Musicoterapeuta) – Musicoterapia y Dolor

Taller DMT – A Cargo de Elena Dueso (Médico y Danza Movimiento Terapeuta) – Conversaciones entre formas y emociones

Taller ATT- A Cargo de Vanesa Sandín Mendo ( Arteterapeuta) – La Kinestésia Escénica: Puentes Corpodramáticos

18h30 – 19h30 – Cloenda a cargo Ljexa: Nerea Mendia y Daniel Sanchéz   – Art Community – Art is Medicine . Body Wearth y en colaboración con integrantes de la ADMTE, Sonia Hernando y Ana Luisa Meza Ferrari.

La caduca felicidad

Desde hará unos años me estoy volviendo más crítico con algunas vertientes del concepto “felicidad”. Todavía no he formulado una idea clara al respecto pero suelo reflexionar y buscar posiciones diversas para intentar aclararme e intentar acompañar con una cierta coherencia. Este texto quizá se aleje del centro de atención de las terapias creativas, pero en la medida de lo posible lo conectaré con el propio ejercicio de las mismas.

El otro día cayó en mis manos un artículo del sociólogo, filósofo y ensayista Zygmunt Bauman titulado ¿Qué hay de malo en la felicidad? aparecido en la revista Claves de razón práctica, nº 189 del año 2009.  El artículo sobretodo se centra en la utilización del concepto de la felicidad vinculado al de consumo. Iré resaltando aquello que me parezca más interesante, recomendado como siempre leer el texto completo, ya que si no se pierde parte de la coherencia del relato.

En la página 9 del presente artículo aparece señalado las complicaciones de la búsqueda de la felicidad,  que (…) como tal, sabemos que es una actividad absorbente, erizada de riesgos, que consume la energía y castiga los nervios, lleva a una mayor incidencia de depresiones mentales, sin duda gastaremos más dinero, pero en antidepresivos.

¿Porqué seguimos abocados a una búsqueda desaforada de la felicidad? ¿Porqué esa comercialización de la felicidad? ¿Es acaso la felicidad un determinado objeto, un amplio conocimiento o  tal como nos señala Bauman algo inasible para el mercado (10:2009) la mitad de los bienes cruciales para la felicidad humana no tienen precio de mercado y no se venden en las tiendas. 

Entonces la felicidad parece que reside sobre una falta, una incompletud, y ahora mismo va vinculada a aquello que no tengo, consigo, etc. Pero ¿De qué manera la felicidad se relaciona con el consumo? Por su necesidad de acceder a la demanda lo más rápido posible.  Es la inmediatez por colmar la demanda [hace poco se ha inaugurado un supermercado sin cajeros en el que comprar es más fácil que nunca]. Que en el artículo se vincula con la inmediatez de la compra. Debe ser fácil, rápido, para que no perdamos el tiempo y “ganemos” tiempo de otro tipo. ¿Tiempo para qué?

Entonces, lo que ganamos es tiempo, por un lado el tiempo de acceso a aquello que deseo que debe ser corto, y por otro lado la innecesaria y aburrida tendencia a consentir un tiempo de espera.  Una batalla entre inmediatez y espera, precisamente en el anterior artículo lo titulé Quietud, porque recuerda que existen otros ritmos posibles tanto para la percepción, el tiempo psíquico y la acción misma de realizar actividades cotidianas y profesionales.

Pero hay algo que se escapa, hay algo que entre la inmediatez y la espera no estamos realizando. Para Bauman (11:2009)  el orgullo del “trabajo bien hecho”, de la destreza, la inteligencia o la habilidad en la realización de na tarea complicada o la superación de un obstáculo indómito [desaparece el gozo por el instinto profesional] esta condición vital de la autoestima, tan difícil de reemplazar, así como también la felicidad generada por el respeto hacia uno mismo. 

¿Y qué se rompe en el abismo del discurso neoliberal? Se rompen las relaciones basadas en el compromiso, si todo es un intercambio de bienes, cuando una relación ya no interesa se puede comprar otra.(11:2009) Los mercados han detectado perfectamente la oportunidad de capitalizar el impulso al sacrificio, fiel compañero del amor y la amistad.

Entonces pasamos de una sociedad que coopera (o bien que puede cooperar, negociar o desentenderse de)  conseguir objetivos grupales, a una sociedad que se mira el ombligo y que no logra mantener en el tiempo un cierto hábito, que no puede tolerar el no conseguir lo que pretende al momento.

¿Qué afectaciones puede tener esta lógica en el ámbito de las terapias creativas?  Una de las cuestiones que pienso a veces sucede en terapia es por un lado la contemplación del problema de manera individual.. No quiero decir con ello que no sean necesarias las terapias individuales, que lo son y mucho, pero también es necesario que la persona esté insertada en un tejido social y que pueda mantener relaciones de compromiso para no seguir alienada en su propio ego y ver su vida como un drama constante que solo le sucede a él/ella. 

La persona que viene a un espacio de arteterapia es responsable de las decisiones que ha tomado en la vida, de sus propios síntomas, de sus deseos y sus miedos. Pero esta persona, como he comentado, está inserta en una sociedad, en una determinada época histórica, y leerla y acompañarla desde la particularidad del vínculo, no debe impedir poder hacer una lectura global de qué afectaciones discursivas y sociales está padeciendo. Sabiendo que las mismas lógicas discursivas también atravesarán al/la arteterapeuta.

Porqué el problema de no mirar la lógica, es que se olvida parte de los síntomas sociales que se permiten en este momento.

Por otro lado, Bauman (12:2009) señala que uno de los problemas en la búsqueda de esa felicidad es que los objetos en seguida pierden su atractivo, y deben ser sustituidos por otros nuevos y mejores siendo imposible alcanzar la felicidad en la misma compra.

Es posible que la persona, busque en el tratamiento desde las terapias creativas un alivio sintomático inmediato, un cambio, un giro total y completo en su vida, y si ese alivio no se produce con la misma facilidad que paga con tarjeta de crédito, decida no seguir el trabajo terapéutico.  Además, envuelto y envuelta en esa prisa, en esa promesa de encontrar EL/LA TERAPEUTA PERFECTO/A, la imagen de insatisfacción y descrédito se instala al ver a un TERAPEUTA HUMANO E INSATISFECHO Y BARRADO…

Encontrarse de repente con que su realidad (psíquica) no se corresponde a la realidad discursiva-social-mediática que debería poder conseguir para si mismo/a. Además de ese empuje a la promesa de la curación total, del bienestar pleno, que también vende a lógica el sistema, como un objeto de satisfacción total.  

Porqué si todo puede conseguirse, si todo puede lograrse, la persona puede llegar a sentirse altamente fracasada y altamente frustrada. Pero ¿Cómo ofrecerle a la persona un espacio cálido, de respeto y no juicio sin ocultarle la incertidumbre del propio proceso de vivir?

Quizá el compromiso y el sacrificio y la constancia hagan posible un cambio más anclado en la “realidad” que en la “fantasía”. Siempre y cuando, y esta última cuestión es muy difícil, el/la arteterapeuta no se coloque como sabedor de todo, como experiencia totalizadora, si no como una oreja, una persona que anima a crear con objetos y materiales, que sostiene la construcción plástica, y que sabe de la dificultad de vivir pero también de que la particularidad de ese sujeto le permitirá sostenerse en la vida.

Bauman rescata, en la parte final de su artículo,  la dificultad del hecho de vivir pero lo ancla con el principio de realidad y fantasía (18:2009)

Nuestra vida, tanto si lo sabemos como si no, y tanto si nos gusta esta noticia como si la lamentamos, es una obra de arte. Para vivir nuestra vida como lo requiere el arte de vivir, como los artistas de cualquier arte, debemos plantearnos retos que sean (al menos en el momento de establecerlos) difíciles de conseguir a bocajarro, debemos escoger objetivos que estén (al menos en el momento de su elección) mucho más allá de nuestro alcance y unos niveles de excelencia que parezcan estar tozuda e insultantemente muy por encima de nuestra capacidad (al menos de la que ya poseemos) en todo lo que hacemos o podemos hacer. (…) La incertidumbre es el hábitat natural de la vida humana, si bien la esperanza de escapar de esa incertidumbre es el motor de nuestra búsqueda vital (…) esto explica por qué la felicidad “genuina, verdadera y completa” siempre parece encontrarse a cierta distancia: como un horizonte que sabemos que se aleja cada vez que intentamos acercarnos a él. 

 referencias:

BAUMAN (2009) ¿Qué hay de Malo en la felicidad? revista Claves de razón práctica, nº 189 del año 2009 [enlace]

Quietud

 

Hay películas que tienen alma, y esa alma desnuda se hace sentir. Y a partir de ese toque, uno puede conectar con culturas lejanas y diferenciadas como son la japonesa. Una pastelería en tokyo (An) teje un puente que conecta con el ser humano en su fragilidad.

Naomi Kawase (la directora del film) ha sabido comprender y transmitir el poder de lo simbólico, lo poético  y la marginación social de una manera muy respetuosa y sosegada.

No quiero desvelar demasiado de la película, pero si decir que me ha rozado el alma y ese roce me recuerda la importancia del acompañamiento, la gran inmensa soledad que sentimos las personas en determinados momentos de nuestras vidas y la necesidad de ilusionarnos con proyectos, que a ojos de los demás puedan ser pequeños. 

¿Que me gustaría rescatar de esta película? 

La soledad, la búsqueda de la coherencia y la autenticidad, la asunción del riesgo, la salida de la zona de confort, la aceptación de la incomprensión social como motor de individuación y la construcción de sentido a partir de relaciones sociales que no parecen destinadas a suceder.

¿Como relaciono esta película con las terapias creativas?

Muchas veces, en el camino de búsqueda de uno mismo, la perdida es lo único que se mantiene constante. La sensación de estar perdido en mitad de un mar de estímulos, de historias biográficas, de relaciones conflictivas… A partir de esa perdida se hace necesaria la construcción de hilos, puentes y proyectos artísticos, laborales o formativos que vayan a intentar tejer puentes que subsanen los vacíos o reparaciones más o menos acertadas para vivir(sobrevivir) mejor y con mayor calidad de vida.

¿De que manera se teje en Arteterapia?

A partir de propuestas artísticas, como Tokue (una de las protagonistas de la película), que vela por conseguir una ilusión, trabajar en una pastelería con 73 años, cuestión que no solo la dignifica si no que también la hace sentir viva y útil.

Desde la arteterapia se apela al paciente para que pueda conectar con lo que anhela y transformarlo en un objeto, un relato, una historia, una danza, una música… (en la película el objeto sería la poética de la creación del dorayaki , un típico postre japonés, mimando la creación de su crema interior, el anko). A partir del objeto y de la relación y cocreación con el arteterapeuta se  gana consciencia,  presencia, autenticidad, honestidad con quién se es, ya sea lo bueno,  lo malo, lo regular, la sombra y lo luminoso de cada uno. Integrando lo desintegrado. En el film el proceso de cocreación y de trasvase de saberes se realiza entre Tokue y su jefe, uno especializado en hacer dorayakis y la otra en la crema de su relleno anko.

En la película se señala la importancia del paso del tiempo,  con ese compromiso adquirido por el paciente y el arteterapeuta en la asistencia continuada a las sesiones se señala la importancia del proceso, al fin y al cabo la importancia de su momento vital y reconocimiento de ese momento único que decide para si mismo la persona.

También se resalta, la quietud, como elemento primordial de la vida, el espacio de observación de lo cotidiano como extraordinario.

El espacio arteterapéutico pretende suspender la realidad externa, en ese momento el paciente esta para si mismo, evitando interrupciones externas para que pueda mostrar lo mas genuino de si, sorprenderse y encontrar nuevas maneras de relacionarse consigo mismo y por ende con los demás.

Como en la vida, el destino de los personajes es complejo, pero si hay algo interesante es que existe la huella que se dejan unos a otros, esa huella que va más allá del tiempo. Esa huella de la memoria de haber coincidido con alguien y haberse dejado tocar, aún sin haber querido por su persona. Haber sido cambiado por ese toque. 

SCARS III Jornada Cuerpo, arte y salud. Poetizar la salud y Medicina Humana

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Un año más Edmundo Dos Santos y Vanesa Sandin me invitan a colaborar con el proyecto de SCARS. Estuve en la I Jornada y la II Jornada. Estoy muy agradecido por su confianza y por su ilusión en un gran proyecto que consigue reunir a personas interesadas por el ámbito de las terapias creativas, arteterapia, mediación artística, danzaterapia, teatroterapia, musicoterapia y un largo etcétera.

El eje central de las III Jornadas de Cuerpo, Arte y Salud es Poetizar la Salud y Medicina Humana.

Se celebrarán el 4 de marzo de 2017 en Barcelona y ya están disponibles las inscripciones a un precio de 45€. El programa lo podréis conseguir a partir del 10 de Octubre.

Cualquier duda que tengáis podéis escribir a cartesalut@gmail.com y podéis consultar las actualizaciones de la página de Facebook de SCARS.  Y también visitar la página http://www.scars.cat