Jornadas Cuerpo, arte y salud: La investigación desde el cuerpo

Ya han finalizado las IV Jornadas de Cuerpo, arte y salud . Quizá por ser el cuarto año en el que me invitan a participar, lo viví de otra manera. Siempre que participas en unas jornadas, hay una cierta tensión porque todo se desarrolle de manera correcta.

Pero ciertamente, aunque el deseo es ese, se producen imprevistos que hay que solventar. El interés es que todas las personas que asistan puedan disfrutar, aprender y relacionarse.

Tuve la suerte de presentar a Txell Prat (danzaterapeuta), hecho que me hizo muchísima alegría.

Hace años, coincidí con ella en Marabal. Danzábamos al ritmo de nuestra profesora Nuria Banal. Y al cabo de poco tiempo, ella comenzó un proceso de creación personal que la ha llevado a investigar la “enfermedad como camino”. Creando su propia metodología llamada Danza Interior.

Junto a Txell Prat 🙂

Y me alegra poder encontrarme con ella, ya que la última vez que la vi, fue en 2013. En medio de un torbellino que cruza lo subjetivo para trascender. Aquí os facilito el artículo que hice sobre su proceso de creación NIMUBÉ.

Jose Antonio Bocanegra

También pude conocer a Jose Antonio Bocanegra (arteterapeuta) Que realizó una conferencia muy interesante, desgranando aquellos procesos que suceden en un setting arteterapéutico. Además, relacionó teoría y práctica, mostrando ejemplos de su proceso de trabajo con personas con diversidad funcional.

Entre otras muchas cosas, habló sobre la posición de quién observa. Y cómo esa posición no es neutra o pasiva. Como si las personas nos estremeciéramos unas a otras en un movimiento de creación/cocreación que nunca cesa.

¡Estoy deseando que finalice su investigación para leer su tesis.!

El observador participió en la creación de lo observado ambos son coautores de esa observación…
Boris Cirulnik

Estos encuentros, permiten que profesionales del ámbito de las terapias creativas, podamos intercambiar y nutrirnos de experiencias. Tal cómo dijo Jose Antonio, de alguna manera, él ha encontrado “sus evidencias” en el trabajo de acompañamiento. No son evidencias universales, si no subjetivas. Pero no por ser subjetivas, dejan de tocar a otras personas que hayan llegado a lugares similares.

Es por ello que en el mismo proceso de investigar, ya sea de manera cuantitativa o cualitativamente, podamos generar mayor conocimiento sobre la importancia de las terapias creativas. Y también un tipo de conocimiento, que, aunque no sea “universalizador”. Es decir, no se aplique la misma receta a cada persona que se acompañe, si nos dote de nuevos significados.

Podamos crear nuevas metáforas, nutrirlas y compartirlas. Los textos que compartió Txell Prat iban en esa dirección. Compartió un autor que desconocía (Gorelik, 1996) que comenta que la metáfora permite la exploración del inconsciente, explorar nuevas posibilidades, cambia la percepción de los acontecimientos, da forma y dirección a los pensamientos confusos y algo que me parece tiene mayor fuerza: Permite crear una máscara para expresar sentimientos que resultan demasiado amenazantes o demasiado dolorosos de reconocer Y se puede jugar con ella sin entenderla.

De nuevo gracias a Vanesa Sandín y Edmundo Dos Santos por invitarme a colaborar. Y al resto del maravilloso equipo que sigue formando parte del proyecto.

Os dejo algunas imágenes, la primera es del taller de musicoterapia que realizó Ana García Reboto (psicóloga, musicoterapeuta y fisioterapeuta) . La segunda fotografía es del corazón con el que se obsequió a cada conferenciante de las jornadas. La tercera fotografía es del cierre de las jornadas y la cuarta de un fragmento de la impactante performance de Eliza Marx. Es una artista e investigadora que pinta sobre cuerpo con tintes naturales. Os animo a investigar su trabajo. Y finalmente, la última imagen, es el diario de campo y la pulsera que se facilitó a l@s asistentes

Anuncios

Acumulación e identidad: Francesc Torras

Uno de los asuntos que me perturban es la acumulación, tanto de objetos digitales, como de objetos físicos. Y después la ordenación, categorización de los mismos. Ya sea en carpetas digitales, como en estanterías, cajas con etiquetas, o archivos comprimidos.

La acumulación que se desborda, y la posible ordenación, que no deja de ser un intento de ordenación fatídico, puesto que cada vez que se mueve un objeto de lugar, hay que repensar la arquitectura general.

Sería un nefasto interiorista, puesto que hay que tener una mentalidad espacial muy desarrollada, por eso adoro las personas que en seguida ven la distribución de los espacios, las luces y las sombras y saben repartir armónicamente los objetos por el lugar, creando algo diáfano de lo que parecía recargado.

En el MACBA visité la exposición de Francesc Torres: La campana hermética. Espacio para una antropología intransferible. Se anuncia como una acumulación de más de 3500 objetos. Según el folleto para la prensa:

Se trata de hacer evidentes y exponer a la luz pública aquellos sedimentos de memoria, aquellos desencadenantes de pensamiento crítico, aquellos objetos testigos de vivencias intransferibles del artista que constituyen un documento antropológico. Cinco torres desgranan los temas, los conceptos que conforman el mundo que ha originado las obras y los textos del artista: la historia, la memoria mediatizada por restos procedentes de conflictos bélicos, juguetes y herramientas de aprendizaje de los patrones culturales hegemónicos en el momento de formación de cada generación, entre otros. Lejos de funcionar de manera aislada, estas torres están enlazadas por unas pasarelas que las comunican, como neuronas conectadas por múltiples sinapsis.

Es una instalación, donde los objetos están distribuidos en vitrinas con diferentes estanterías. Además estas aparecen interconectadas entre si y el alrededor está plagado de pantallas con imágenes de distintas épocas. La temática gira en torno a objetos que ha ido acumulando Francesc Torres y ha distribuido a su antojo, a partir de su lógica. Hay algo que me resulta de interés en la exposición, y es que cada cierto tiempo Francesc Torres, cambia algunos objetos de lugar, creando nuevos espacios.

Hay baldas llenas de coches (taxis, deportivos, utilitarios), tanques, pistolas de juguete, revistas de moda… Otros espacios con objetos de la guerra civil española, des de cascos con agujeros de bala, pasando por latas abiertas y oxidadas que recogió en el Delta del Ebro. También enciclopedias, y otros enseres.

Francesc Torres. La campana hermética. Espacio para una antropología instransferible”, 2018. Foto: Miquel Coll

 Da la sensación que te ubicas en la mente del artista, transitas por sus lógicas y como espectadora entras en un diálogo constante.  Te remite a tus propios objetos, a los objetos de tu propia época, a los que habrá a lo largo de tu vida.

Como la identidad va variando y las épocas marcan una serie de discursos: des de la aceptación de la guerra a partir del juego con pistolas de agua, muñecos de indios contra los americanos, pasando por los tanques de juguete, y después los objetos cuya historia se han desfigurado.

Con respecto a la guerra civil española, la guía comentaba que a Francesc Torras le interesaba la idea de pensar en las latas de atún abiertas, preguntándose qué habría sido de esa persona, al igual que los cascos agujereados por la bala, como una especie de suposición sobre lo que habría sucedido.

Junto a la entrada se repartía un folleto, con comentarios del artista, el primer párrafo me interesa porque habla sobre la ficción del arte, y a la vez de los dispositivos artísticos. Hay que recordar que fue el propio museo del MACBA el que le encargó la exposición:

Propongo que lo que oficialmente mostramos como artistas sobre la arena social es tan solo una imitación de todo lo que, por una razón u otra, consideramos problemático, muy veraz, sin filtros, revelador de lo que realmente nos ha hecho ser como somos, en tanto que sujetos sociales, políticos y artísticos.

Se supone que nuestra obra es una imagen especular de nosotros mismos, pero como todo lo que refleja un espejo, como si fuera una fotografía de estudio, se ven los excesos de carmín, de maquillaje, de ese lado que más nos favorece y supuestamente disimula el ridículo implícito de toda proyección social de aquello que no somos del todo.

No digo que la obra de un artista sea necesariamente una mentira, que lo es; también es una gran verdad, pero después de recibir las puntadas de un sastre del lenguaje y de la manipulación simbólica. Se trata de una servidumbre más del ser civilizado, en concordancia con lo que dictan las normas de urbanidad que exige la barbarie.

Recuperando el álbum de fotos

De pequeño, mi madre sacaba los álbumes de fotos y me explicaba parte de su vida a partir de ellos. No solo había esa explicación, si no que también podía ver el cambio en el diseño y formato de las fotografías: tonos sepia, blanco y negro y color. En la parte interior había fechas apuntadas y nombres de los eventos.

Cada cierto tiempo, la nostalgia de mi madre la llevaba allí.  Su boda, viajes, mis hermanos, primos… Y cerca, en una caja marrón de tapa semitransparente había un paquete de diapositivas que se consultaban menos ya que requerían de proyector. Había una lupa cuadrada con una pequeña luz para aumentar la imagen.

Conforme iba creciendo cuando iba de viaje, llevaba los carretes para rebelar y después fabricaba sus álbumes.  Parece que el álbum de fotografías era un ser privilegiado de la familia y una manera de explicar la historia familiar.

De hecho, el álbum devino paulatinamente un repositorio de sonrisas en el que no había cabida para el conflicto ni la tragedia: sólo era admisible tener momentos dichosos a fin y efecto de preservar el mito de un clan armónico.

Tal como comenta Jaume Fuster, la disposición de cada sujeto en las imágenes era determinada. Con respecto a la sonrisa y la felicidad, con Susana Rangel trabajamos la investigación con los niños desde las pedagogías visuales y culturales (integrado dentro del master de educación y artes visuales ).

Nos propuso traer fotografías en las que apareciéramos de pequeñas. Todas las alumnas trajimos fotografías de distintas épocas. Normalmente aparecían escenas de personas sonrientes. Susana nos preguntó a cada una: ¿Te sentías feliz de pequeña? Todas contestábamos que sí sin reflexionar, porque así tenía que ser:

Infancia=Inocencia=Felicidad

Pero si ahondabas un poco más, si respirabas, era la nostalgia de ese momento la que emergía y no tanto la felicidad sentida. Porque para muchas personas, si rascabas, no existía esa pretendida felicidad, era una felicidad de simulacro. Así que resultaba que la infancia no estaba tan emparentada con la felicidad y la inocencia como el contrato social impone.

Fotografía=Felicidad

De hecho, si la fotografía no es felicidad es porque también ha sido agredida. O bien rompiendo la fotografía, o eliminando aquellas personas que ya no son amigas, han abandonado a sus hijos, te han hecho daño, etc.  Joan Fontcuberta, habla sobre aquellas fotografías en las cuáles se elimina a una persona, o bien por una separación, un duelo, etc. y la persona no renuncia a la figura en abstracto del esposo y padre, a su fantasía de familia completa, simplemente expulsa al traidor, elimina la disonancia que perturba arrancándolo o borrándolo.

Los álbumes de fotografías, son la eliminación de una disonancia, del fuera de cámara, es la congelación de momentos que simulan perfección o felicidad. En este momento, gracias a las redes sociales, la disonancia no solo se elimina sobre una fotografía impresa, es que directamente se retoca en el dispositivo todo en uno utilizando el filtro beauty face, penalizando cualquier emoción que no sea positiva, evitando las arrugas, grietas de la piel, los paisajes abyectos, megaproduciendo los lugares haciendo 50 fotografías y escogiendo la mejor, posando para buscar la equiparación con los medios publicitarios.

Fotografía=Éxito=Poder

Este resquebrajamiento en los álbumes, se sustenta en la desaparición del soporte físico (mítico carrete de fotos) y simboliza el declive actual del álbum familiar empieza a explicarse por la propia crisis de la organización familiar en las sociedades postindustriales y la eclosión de sistemas de convivencia que desafían el concepto clásico de parentalidad. ¿Cómo seguir documentando algo que se desvanece?

Ahora nos conformamos con acumular en exceso la virtualidad. De ahí que las propuestas de la postfotografía no sean los álbumes si no crear estructuras o lógicas de parentesco entre las imágenes. La fotógrafa se convierte en una narradora y organizadora de estructuras y ella es la encargada de proponer una suerte de significados.

De hecho se puede consultar en este artículo el decálogo de la postfotografía.

  1. Sobre el papel del artista: ya no se trata de producir “obras” sino de prescribir sentidos.
  2. Sobre la actuación del artista: el artista se confunde con el curador, con el coleccionista, con el docente, con el historiador del arte, con el teórico… (cualquier faceta en el arte es camaleónicamente autoral).
  3. En la responsabilidad del artista: se impone una ecología de lo visual que penalizará la saturación y alentará el reciclaje.
  4. En la función de las imágenes: prevalece la circulación y gestión de la imagen sobre el contenido de la imagen.
  5. En la filosofía del arte: se deslegitiman los discursos de originalidad y se normalizan las prácticas apropiacionistas.
  6. En la dialéctica del sujeto: el autor se camufla o está en las nubes (para reformular los modelos de autoría: co-autoría, creación colaborativa, interactividad, anonimatos estratégicos y obras huérfanas).
  7. En la dialéctica de lo social: superación de las tensiones entre lo privado y lo público.
  8. En el horizonte del arte: se dará más juego a los aspectos lúdicos en detrimento de un arte hegemónico que ha hecho de la anhedonia (lo solemne + lo aburrido) su bandera.
  9. En la experiencia del arte: se privilegian prácticas de creación que nos habituarán a la desposesión: compartir es mejor que poseer.
  10. En la política del arte: no rendirse al glamour y al consumo para inscribirse en la acción de agitar conciencias.

Ubicándonos en este lugar de organización de lo imposible, de la crianza de fotografías huérfanas que se depositan en discos duros en la nube como google fotos, Dropbox, OneDrive.

¿Dejaremos que las lógicas algorítmicas de una máquina nos sugieran álbumes digitales, momentos, creen vídeos “emotivos”?

o

¿O nos haremos cargo del destino de esas fotografías?

La primera opción es casi irremediable, pero de la segunda nos podemos hacer cargo, de generar otro tipo de fotografía, dónde seamos artífices de las narrativas, o definitivamente dejemos de hacer fotografías.

Bibliografía:

El texto en cursiva de todo el artículo pertenece a: Fontcuberta, Joan. La furia de las imágenes: notas sobre postfotografía (2016). Editorial Galaxia Gutemberg

Las mil hojas de la fotografía

2018-10-20 063603231269826621744..jpg

La repetición, es uno de los signos en que un/a arteterapeuta se fija. Qué objetos, trazos, palabras, movimientos aparecen en distintas producciones de la persona. Esa repetición per se ni constata ni desmiente nada del sujeto. Es un acto más o menos consciente/inconsciente, que llegado a un punto puede mostrar el estilo de la persona. A lo largo de las sesiones de arteterapia es interesante ver qué cambios se han producido en esas repeticiones.

La mayoría de artistas los recordamos a partir de sus marcas y repeticiones que realizan en sus obras. Desde Tapies con sus signos, pasando por los objetos que se derraman en Dalí, las sombras de sus objetos, paisajes desérticos, bastones, etc.

A veces me da por sumergirme en Instagram y en Pinterest para ver propuestas artísticas. Disfruto de los artistas modernos, los de vanguardia y los contemporáneos, así como de las personas anónimas que comparten su afición por los distintos lenguajes artísticos.

Sobretodo en Pinterest suele dónde además hay tips con propuestas para crear. Des de la propuesta de fotografíar durante 365 días al año una serie de excusas, hasta pasar por probar diversas técnicas de fotografía, excusas para escribir durante un mes entero, etc.

No soy partidario de las recetas o las propuestas mediadas por otra persona, pero si de la experimentación y de cómo llevar a mí terreno esas propuestas.

Allá en 2009 curse el postgrado de Expresión, comunicación, lenguajes e interculturalidad . Uno de los profesores que tuve fue Moreno Bernardi. Propuso que hiciéramos grabaciones sonoras en casa, con los objetos que hubiera en nuestro comedor. Que probáramos distintos ritmos, que trasladáramos objetos de un lugar a otro que no concordaran. Por ejemplo trasladar una sartén al dormitorio, o una jabonera al comedor. De alguna manera, que habitáramos el espacio cotidiano hasta hacerlo extraño.

El extrañamiento, esa especie de mueca, genera posibilidades de visión, sobre lo mismo, que introducen nuevas capas de significado. Como si fuera la vida una pasta de mil hojas, cuyas tres últimas capas estuvieran ensombrecidas e inaccesibles.

Para provocar lo diferente de lo cotidiano, hay que operar con un pretexto de mirada distinta. Muchas veces, cuando hay un cambio de lugar de trabajo al inicio, se ven las relaciones y funciones de una manera externa, después de un tiempo, esa distancia acaba desapareciendo hasta que la persona está inmersa en la misma lógica que la institución.

Repetición y fotografía

La fotografía en la actualidad tiende a la repetición, desde el fenómeno de los selfies, pasando por la fotografía de los monumentos que son fotografiados múltiples veces desde ángulos similares. Ya que casi todas tenemos smartphones, podemos utilizarlo para resignificar espacios cotidianos.

Configurando la cotidianeidad

Con el Smartphone o cámara en mano un pretexto puede ser fotografiar todas las puertas por las que paso hasta llegar a mi casa, desde que salgo, por ejemplo del metro hasta que llego al trabajo y viceversa. Esto mismo puede hacerse con los árboles con los que me cruzo, papeleras, farolas o hiervas que crecen entre los vericuetos del cemento

Se puede realizar esa propuesta durante uno, varios días, semanas o meses. También durante las distintas estaciones del año, con condiciones diversas de luminosidad.

¿Y ahora qué hago con las fotografías?

El paso siguiente sería imprimir esas fotografías.

Existen distintas clasificaciones que se pueden hacer. Para mí lo más importante es que el ordenamiento y las lógicas de las mismas partan de la persona. Que la persona pueda encontrar sus propios significados y ordenamientos.

A veces, una vez ha pasado el tiempo y hay bastante material, se pueden poner sobre la mesa y ver aquello que se repite, la asociación libre puede ser un método útil e interesante. Preguntarse:

¿A qué suelo hacer fotografías?

¿En qué horarios?

¿Qué colores aparecen similares?

¿Qué puertas me llaman más la atención?

¿Qué perspectivas suelo utilizar?

A partir de esto se puede crear una o varias obras:

La furia de las imágenes

Las imágenes pueden desbordarnos, a pesar de tener espacio en el ordenador, en discos duros, en nuestros smartphones, en pendrives… Para Joan Fontcuberta, la fotografía ha dejado paso a la postfotografía.

En el libro “La furia de las imágenes” de Joan Fontcuberta cita diversos artistas que trabajan con la colección como obra de arte en si.

Por ejemplo el artista Pellegrinuzzi realiza la máxima cantidad de fotografías con su cámara hasta que esta falla -por obsolescencia programada- y después construye esculturas con todas las fotografías que realiza durante un año.

Resultado de imagen de pellegrinuzzi

Quizá, por esa tendencia, a veces sana, a volver a la fotograía analótgica, incluso hay aplicaciones móviles que solo te dejan sacar una determinada cantidad de fotografías. Un ejemplo sería Koji Cam, apta para sistemas Android.

Del Diógenes digital al parto

Es necesario liberar el objeto digital. El hecho de imprimir la fotografía, ya sea en papel fotográfico o en papel normal, hace que esta pueda tocarse. Utilizar programas como Photoshop o el software libre Gimp para crear collages es una opción, que a mi modo de ver, queda corta, porque sigue imponiéndose la pantalla todo en uno y lo que pretendo es que sea el cuerpo el que desmenuce, despiece, fragmente, recorte, estire o arrugue el material.

Además de la impresión del objeto -en este caso una o varias fotografías- pretendo que haya un desplazamiento de la realidad, como decía antes de manera metafórica, bajar o subir las capas de la pasta de mil hojas.

De esta manera podemos resignificar lo cotidiano, encargarnos de ser nosotras las que creemos ese espacio y dezplazar el foco de la pantalla a la imaginación.

Bonus track: Mediación con el espacio y la comunidad con Marta Ricart.

Marta Ricart trabaja con los conceptos de espacio, ruralidad, performance y comunidad. Enfatiza la percepción como metodología de investigación.

Os invito a transitar por su página transitar por su página, y aprovecho para compartir una sinopsis de su proyecto Tenues :

“En Tenues, busco el espacio de relación, del diálogo entre las cosas y nosotros mismos. El espacio fronterizo entre lo que somos y lo que percibimos. Un intento de colocarnos en el punto medio entre nosotros mismos y nuestro entorno para experimentar a modo de espejo nuestro reflejo con aquello que vivimos”

En el proyecto tenues, entre otras cosas, utiliza distintos zapatos para realizar recorridos similares, desde zapatos de tacón, zapatillas deportivas, alpargatas, dejándose llevar por esas sensaciones y cómo el zapato influye en su percepción. Invita a las personas de la localidad para andar y experimentar con los distintos zapatos y de esta manera sentir ese espacio cotidiano (la plaza, la rambla) de otras maneras.

2018-10-20 062400565901759807681..jpg

A veces el acto de caminar con la mirada despierta, es un acto político con mucha potencia simbólica.

Boletín de FEAPA Octubre 2018

La entidad que regula el ejercicio de la arteterapia a nivel español es la FEAPA (Federación Española de Asociaciones Profesionales de Arteterapia).

Cada cierto tiempo generan un boletín con actividades de interés (puedes suscribirte gratuitamente des de la página principal rellenando un pequeño formulario).

El boletín de Octubre de 2018 destaca por dos actividades interesantes;

MRobles AT H

  • Asesoramiento para arteterapeutas

Por un lado des ATE ( Asociación Profesional Española de arteterapeutas) organizan sesiones de “asesoramiento” para arteterapeutas.

Este sábado 6 de octubre será la sesión de 11:00h. a 13:30h. en la Sede de ATE a un precio de 10€ soci@s y de 15€ no soci@s (un precio muy competitivo y económico).

Para más información podéis escribir a ate.arteterapia@gmail.com

La sede está en  C/Castillejos, 222 08013. Barcelona

 

Mrobles AT I

  • Convocatoria de exposición de obras de arteterapeutas

También ATE organiza este evento sumamente interesante, que nos devuelve la posibilidad de colocarnos como creador@s. Fijaros bien en las fechas ya que tenéis hasta el 6 de octubre de 11:00 a 13:00 o el domingo 7 de octubre de 16:00 a 18:00 para entregarlas personalmente. En caso contrario tenéis que aseguraros que lleguen como máximo el 13 de Octubre de 2018.

La dirección es C/Castillejos, 222 08013. Barcelona

Tenéis la información completa en el siguiente enlace

Enlaces