Residencias geriátricas: de sujeto a objeto

Me apasionan las personas mayores. Todavía no acierto a saber el motivo pero me sigue sucediendo desde que comencé el trabajo con ellas hará como cinco años. He trabajado en centros de día para la tercera edad, centros sociosanitarios, residencias para personas mayores, pisos tutelados y  he dinamizado durante cuatro años el casal de personas mayores en el barrio barcelonés de Bon Pastor.

Pero de todos los lugares en los que he trabajado donde más dificultades de articulación y diálogo encuentro es en centros de día y residencias.

¿Qué funciones debería realizar el educador social en el ámbito geriátrico?

Y aquí contestaré de manera rotunda: las que el equipo de supervisión y dirección pautan o creen que son las idóneas.

¿Porqué sucede esto? Porque todavía desconocen la idiosincrasia del educador social. Esperan un animador que movilice a la máxima cantidad de personas sin importar la calidad de esta “animación”. Desconociendo la importancia del animador, término que refiere “al que mueve el alma”.Esperan que se desplieguen fuegos artificiales, manualidades infantiles, macramés, pero eso si, de material reciclado, que no tengan un sobrecoste económico. Esperan celebración de cumpleaños, planificación y calendarización pero eso si, sin ofrecer tiempo real para la gestión, sobrecargando de actividades sin corazón. Esperan reuniones interdisciplinales pero sin tiempo de planificarlas y analizar el caso por caso. ¿Alguien logra leer los seguimientos que cada profesional anota en las historias?

Y como les explico que una persona mayor no es un objeto pasivo sin capacidad de decisión o un receptáculo cuyo cuerpo no domina. Entran como sujetos y pasan a formar parte de horarios que no eligen, que si gimnasia, manualidades… siguiendo el planning escolar. De hecho no pocas veces las personas mayores me llaman profesor y me piden puntuación lo he hecho bien?

Pero hay que pensar que esos sujetos cuyo cuerpo ya no les pertenece (en parte por problemas de motricidad, enfermedades, amputaciones, operaciones, cognitivos o porque la sociedad decide que sencillamente no les pertenece) son llevados al baño a unas horas pautadas tengan o no tengan ganas, contenidos con cinturones, (poli)medicados, etc siempre por criterio de otro: el médico decide A, el equipo de fisioterapia B, el animador sociocultural/educador social C… no pueden participar en ese proceso electivo. Pasan de sujetos a objetos cuando se acerca el final de la vida.

Entonces la tesitura en la que me encuentro, cuya importancia es fundamental sería, ¿Se puede hacer una labor pedagógica con el equipo de dirección? ¿Es posible advertir a la dirección del centro geriátrico, que funciona a modo de negocio y comercio de seres, que resignificando y dotando a la institución de diálogo puede mejorarse sin perder ese ápice comercial?

Y no pocas veces he fallado y me he rendido ofuscado, impotente, ofreciendo actividades mediocres cuando de lo se trata, para el educador social, es de la creación de un vínculo particular con cada residente, el empuje para que cada cuál cobre la autonomía sesgada, ya sea por orden físico (alzheimer, demencia, hemiplejia, fractura de femur) o bien debido a la institución. O bien pueda mantener al máximo la dignidad y tener un trato que de nuevo le recuerde que su trayectoria, su biografía todavía están en marcha y que una vida es importante por lo tiene de saber subjetivo, de recorrido.

Y me repito a modo de mantra: hay que remar a favor de la institución, no en contra.

¿Dónde sitúo los objetivos para que el sujeto tenga a su disposición los saberes de su época, de su cultura, de su tierra? Que pueda contactar con otras entidades, disminuir el aislamiento social (término que parece cajón de sastre cuando no se sabe que decir) con personas más allá de la residencia sin que se quede en el traemos el coro de niños porque así se lo pasan bien.

¿De verdad alguna de las personas de dirección, supervisión o equipo técnico (dentro del cuál está el educador social) querría este entretenimiento vacuo a las puertas del haberno?

Me encantaría que llegara el día en que la muerte se tratara de forma seria, no negándola si no acompañándola, dando calidad a los años en lugar de como dice Christophe de Vareilles quedarnos en la respuesta efectiva (donde solo priman los test, indicadores y objetivos no para el residente si no para la cosificación del mismo) para pasar a una respuesta significativa del orden de lo particular (donde prime la escucha, la atención, el intercambio y la aceptación de lo que nos hace humanos: nuestra capacidad para decir NO).

Porqué poner el señuelo de la seducción para convencer a ancianos de 92 años, que se encuentran mal anímica y físicamente para rellenar cuadrículas de cuadros, asistencias que jamás podrán justificar la realización de una actividad. Visibilizan la decadencia de un sistema y la inseguridad de una institución que no sabe donde poner el acento.

¿Cuanto tiempo de escucha real ofrecemos a las personas mayores en el cuál no haya una conversación superficial? ¿Nos interesan los discursos de nuestros mayores aún cuando hay afasia o un discurso delirante o repetitivo?

Me gustaría que se humanizaran los geriátricos pero a día de hoy solo puedo decir que no he encontrado trabajado en un centro dónde  comprendan o acepten este discurso. Es más he vivido ataques por intentar realizar talleres con grupos reducidos de personas o por criticar la decoración de patitos coloreados, mariposas, de alguna planta de la residencia.

Tenemos la obligación moral de participar en la creación de otro tipo de instituciones que sean capaces de creer en los datos cualitativos de mostrar que no es necesario arrebatar el ritmo interno al residente para acelerarlo con palmas y música, si no estar atento por saber que intereses, proyectos, ideas tiene cada persona.

Pero para eso es necesario invertir tiempo, disponer de personal cualificado y creer que otro modelo de atención es posible. Mientras tanto los geriátricos taparán agujeros y parchearán insuficiencias ofreciendo sucedáneos a coste de oro para familiares.

No trabajo con grupos, trabajo con personas. Y si se va a ver la persona asimilada por el grupo y engullida por la institución no seré yo partícipe de perpetuar este modelo de “atención”.
.

Anuncios

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s