SCARS III Jornada Cuerpo, arte y salud. Poetizar la salud y Medicina Humana

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Un año más Edmundo Dos Santos y Vanesa Sandin me invitan a colaborar con el proyecto de SCARS. Estuve en la I Jornada y la II Jornada. Estoy muy agradecido por su confianza y por su ilusión en un gran proyecto que consigue reunir a personas interesadas por el ámbito de las terapias creativas, arteterapia, mediación artística, danzaterapia, teatroterapia, musicoterapia y un largo etcétera.

El eje central de las III Jornadas de Cuerpo, Arte y Salud es Poetizar la Salud y Medicina Humana.

Se celebrarán el 4 de marzo de 2017 en Barcelona y ya están disponibles las inscripciones a un precio de 45€. El programa lo podréis conseguir a partir del 10 de Octubre.

Cualquier duda que tengáis podéis escribir a cartesalut@gmail.com y podéis consultar las actualizaciones de la página de Facebook de SCARS.  Y también visitar la página http://www.scars.cat

 

 

Feliz Verano 2016

Como he comentado en otras ocasiones, dispongo de poco tiempo para dedicar tanto a este blog como a la página de Facebook.

Estoy seriamente pensando en realizar pequeños videos para dinamizar más la información, experiencias y dudas que me plantean el ejercicio de la arteterapia.

Aprovecho para desearos a todas y todos un buen verano 2016. Volveré a mediados de septiembre con más energía (y espero también más tiempo).

Agradecido por vuestros comentarios y también por vuestra paciencia en las contestaciones de e-mails, etc.

saludos

Qué supone viajar (2a Parte)

 La envidia es una emoción que muchas vece se considera poco sana.  También la envidia es uno de los siete pecados capitales. Pero la envidia para mi es una emoción muy sana e interesante para la creación.

Muchos niños cuando dibujan, se fijan tanto en lo que realizan los adultos, como en lo que realizan otros niños. El afán es copiar, imitar, emular lo que otra persona que consideran más interesante realiza.

No solo los niños, cuanta cantidad de productos visuales, películas, etc. copian, emulan o realizan guiños de escenas, diálogos, estereotipos, etc. Cuántas de estas tramas de las películas tienen su origen en los mismos mitos griegos, en pasajes de la Biblia, fábulas…

 En una época en que la copia, la reproducción y la difusión de imágenes, videos, textos y elementos interactivos, en la época de los programas p2p, de la difusión online, etc. Tenemos un sinfín de imágenes y de estímulos, un grupo heterogéneo de significados, significantes, metáforas y metonimias, organizado a partir de un gran caos escénico y casi metafísico.

 Estando en el museo de BBAA de Bilbao me encontré con la artista Susana Talayero.. Me quedé obnubilado con sus creaciones, y no solo eso, con su disposición en el espacio. Me llamaron la atención sus personajes, sus trazos, los materiales que usaba. Había colocado su material como si de un inmenso estudio se tratase, acumulando las obras no solo en las paredes, si no en el suelo, encima de mesas, etc.

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Obra Susana Talayero

Estando ya en la tienda del museo me encontré con varios fanzines de la artista, fanzines muy interesantes que estuve a punto de comprar, pero que por falta de tiempo no lo hice.

Pero me llevó a la reflexión ¿Y si de mi experiencia de viaje puedo realizar un fanzine? Y si utilizo un soporte similar y realizo una creación. No tanto para realizar un mismo proyecto que ella, si no para aprovechar la experiencia y mirarla desde otro punto de vista, el mío, pero reconociendo el motor de origen en la obra de Susana.

Explorar a partir del hilo que me ha conectado de la obra de otro.  ¿Quizá fuera envidia? En los grupos de arteterapia suele suceder que hay miradas de los unos y de los otros, y las obras de los demás, por lo general suelen tener más valor que las propias. Además cuando una persona utiliza un material de determinada manera, que por uno mismo no hubiera pensado que pudiese haberse así, existe la tendencia a repetir y emular eso que ha agradado. Forma parte de la exploración y ampliación de los propios recursos.

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Obra Susana Talayero

 Por eso tengo en cuenta la envidia como motor de creación, ese deseo de ser como lo que hace el otro, y a la vez ser valorado. Ese motor que nos hace desear más y querer alcanzar lo que los demás parece que han alcanzado.

Primera parte

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Qué supone viajar (1a Parte)

Viajar es trasladarse de un lugar a otro. Pero no solo eso. Viajar es sumergirte en un simulacro en el que una parte de tu ser se desvanece. Es abrirte a una ladera desconocida, donde las convenciones que tienes asumidas se trasladan. Viajar es un desprendimiento de tierra.

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Obra de Louise Bourgoise Mamma

Esta semana Santa decidí viajar acompañado a Bilbao bajo el reclamo de Louis Bourgoise. Hace dos años, si no recuerdo mal, me la imprescindible tesis sobre la artista realizada por Amaia Zurbano titulada Louse Bourgoise el Arte como mediador entre el artista y el trauma. Desde el minuto uno me enamoré de esta artista que desconocía. Poco a poco me he ido interesando más por ella. Como mis estudios de base no son bellas artes, tengo muchas lagunas a nivel artístico y normalmente en los museos me muevo más por inquietud que por trayectoria explicativa de la biografía artística.

 Pero para que esto suceda tengo que estar abierto, receptivo y mirar más allá.  La exposición versaba sobre las celdas que creó, pequeños microcosmos de la artista. Como arteterapeuta me interesa mucho las repeticiones que hacen en los artistas en su producción. Puesto que acompaño las repeticiones de las personas que hacen de rol de paciente.

 ¿Qué repeticiones había en la exposición? Alfileres, agujas, arañas, tela, espacios cerrados con huecos por los que mirar, sexualidad explícita, velada, cuidado y reparación, mucha reparación.  Me interesa aquel artista que experimenta e investiga e intenta explicar su proceso, no para trasladarlo a la arteterapia, sino porque para mí el arte tiene tres direcciones básicas o por lo menos puedo decir que hay tres direcciones que me interesan:

  •  La dirección terapéutica: aquellos artistas que consideran que mediante un proceso de creación sanan alguna parte de sí mismos.
  • La dirección educativa: aquellos artistas que vinculan su proceso artístico con elementos educativos o pedagógicos.
  • La dirección crítica: Aquellos artistas que mediante su propuesta artística se posicionan de manera crítica con respecto a la situación política, social, económica, religiosa, etc. del lugar donde viven.

 Puedo decir que no me interesa la noción del “arte por el arte” si no de un arte con una función que revierta en lo social.

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Obra de Louise Bourgoise

Con todo y con eso mi principal dificultad es para un arte más clásico, me interesa el arte contemporáneo porque explora el malestar social de manera plural y con soportes y lenguajes artísticos diversos; instalación, pintura, fotografía, performance… Escucho muchas veces “no entiendo esta obra” “esto lo haría un niño de 5 años” pero el arte siempre tiene contexto, y una determinada visión o técnica aparece en un determinado lugar debido a que rompe o cuestiona algo del contexto.  Por eso y siguiendo un poco las indicaciones de Imanol Aguirre y Fernando Hernández lo interesante es no es la noción de artista clásico que tiene un don innato, sino de un artista inserto en una comunidad. El artista solo, por sí mismo no logra nada si el contexto no lo permite.

Por eso para mí la noción actual de la persona o grupo de personas que se consideran a sí mismos artistas es en una visión en que yo los considero sobretodo investigadores.

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Obra de Tapies en museo BBAA Bilbao

Cuando entro en un museo, que no deja de ser un espacio de encuentro artificial, siempre entro con resistencias, porque no sé qué me voy a encontrar y eso no me suele gustar. Pero si me permito estar, quiero recorrerlo a partir de pequeñas pistas que toquen conmigo; intuitivamente.

Por ejemplo en el museo de bellas artes de Bilbao primero pasé por una exposición de arte renacentista y sin saber a dónde iba, conocí autores desconocidos que me dejaron sorprendido. Y pensé “quiero saber más”. Ese quiero saber más es el que deseo a despertar/recordar/invocar/agitar en las personas que se colocan como pacientes teniéndome a mí como arteterapeuta.

Y voy de un lugar a otro, siguiendo pistas como Hansel y Gretel para volver de camino a casa, y seguramente me pierda en mitad del proceso, me rapte una Bruja pero también pueda liberarme.

Segunda Parte (en construcción)

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Exposición Museo BBAA de Susana Talayero

Arteterapia: realidad VS Ficción

En 2011 pude asistir a un seminario de Patrick Lorraine (arteterapeuta de INECAT). Él se encargó de plantear el seminario de «supervisión en arteterapia».

He vuelto a tener contacto con la transcripción del texto que ya hice en su momento, pues es un texto que hemos compartido el mes de marzo en la formación de ArteTerapia Marabal: Las artes del cuerpo como camino de transformación.

Volver al texto me ha recordado la importancia de revisitar lecturas sobre arteterapia para mantenerme en movimiento, para poder cambiar los puntos de vista, para no quedarme con una sola idea.

Si bien es cierto que trabajo con un marco concreto, este marco puede flexibilizarse y aunque finalmente haya una metodología que aplique a partir de mi particularidad y subjetividad, no viene mal recordar algunos puntos sobre arteterapia en la linea Jean-Pierre Klein.

Por un lado resalta la importancia de la supervisión y por otro lado especifica la puesta en escena de un dispositivo para realizarla. Hoy no hablaré de supervisión. Hablaré de la diferencia entre realidad y ficción en arteterapia.

En el seminario, Patrick Lorraine habló sobre una paciente que tuvo durante tres años que padecía Alzheimer y que acompañó a partir de la pintura, primero utilizando la técnica del carboncillo, luego las ceras y finalmente pintura:

Se necesita que la persona sepa cuando entra y olvide al mismo tiempo que ella viene por ella misma. Ejemplo, yo sé que vengo por mi dificultad, el acompañamiento hace que casi se me olvidó que vine por esa dificultad. No se trata de empujar sobre el problema, ni resolverlo de golpe, no se enfrenta con los síntomas ni se ataca las defensas. Dar la vuelta alrededor en la dificultad de la persona. Que la persona sepa y olvide al mismo tiempo que ella viene por sí misma. (Patrick Loraine, 2011 transcripción personal).

En muchas terapias el peso de la narración sobre la realidad es muy elevado, se entiende que cuando la persona que hace de rol de paciente habla sobre si mismo, eso tiene un efecto sobre su realidad. Es una opción trabajar directamente sobre el «yo». Pero el «yo» a veces es frágil, y no podemos olvidar que tiene mecanismos de resistencia para no operar cambios cuando hay una terapéutica directa o demasiado avasalladora.

¿Porqué seguimos creyendo entonces que hay una «realidad real» y otra «realidad ficcional»? Si elegimos trabajar sobre la «realidad real», ¿Porqué no elegir trabajar sobre la «realidad ficcional». Esa realidad que deja a un lado la biografía del paciente, su autonarración, sus recuerdos (el recuerdo siempre es cambiante, inestable, inasequible, nunca es nítido).

El cambio, nunca empieza desde el «yo», el cambio empieza sobre otras capas y cuando llega al «yo» ha superado cada una de las capas y casi es imperceptible para si mismo, es el otro que observa, el familiar, el amigo, el terapeuta, que puede vislumbrar que algo ha cambiado. En las terapias centradas en el cambio del discurso, este aunque no siempre sea fácil de cambiar, puede producirse sin que necesariamente se haya generado un cambio en el lado psíquico. Por ejemplo, yo puedo decir:

Me he dado cuenta que me deprimo por las tardes y le voy a poner remedio, sé que tiene relación con mi poca tolerancia a la frustración.

Yo puedo operar desde ese lugar en el que se manifiesta un cambio. Pero no por exteriorizar esa aparente concienciación no se va a operar el cambio cuando otro día vuelvo a hilar y a comentar que:

El otro día te dije que me deprimía por las tardes, sigo deprimiéndome y aunque sé (o más bien creo saber) de donde me viene no puedo pararlo.

Es aquí donde opera el límite, a pesar de ese supuesto conocimiento sobre uno mismo en la acción sigue repitiéndose una y otra vez el mismo patrón o síntoma. Y ese no poder frenar causa el malestar.

En una terapia psicológica, se iría trabajando desde lo que surja y traiga la persona que hace de rol de paciente, devolviéndole lo que se repite, lo que omite, o simplemente escuchando hasta que el paciente se sitúe de manera tal que pueda saber que es el mismo el que sostiene ese sistema porque aunque sienta malestar, ese malestar le provoca un goce (de lo contrario no se mantendría).  Solo un psicoterapeuta (cognitivo, psicodinámico, Gestalt, humanista, etc.)  puede indagar, a lo largo del tiempo e irle haciendo devoluciones que a la persona para que pueda resolver su malestar y compensarse suficientemente bien como para vivir.

¿Como se abordaría desde arteterapia bajo la «realidad ficcionada» ese malestar? ¿Y porqué es importante abordarlo desde la ficción?

Porque donde el paciente se encuentra con la censura, la represión y la dificultad, en el territorio de la ficción, aún cuando pueda haber un bloqueo, se trabaja directamente con lo simbólico y lo simbólico no tiene porqué remitir directamente a la persona. Funciona con otras reglas:

(…)trabajar alrededor de un objeto muy invertido, proponer traer un objeto personal, no le vamos a preguntar sobre cuál es el motivo de porque lo ha descrito, pero si las cosas formales, su peso, su materia, su posición en el espacio, cosas que parecen totalmente indirectas de la carga que tiene el objeto y después seguir con el trabajo a partir de eso. Por ejemplo a partir de la sombra, de la sensación, del peso, moverse con ese objeto, moverse sin el objeto. (…) [la carga] Está ahí, pero no se nombra. (Patrick Loraine, 2011 transcripción personal).

Ese malestar «el deprimirse por las tardes» poco a poco dejará de ser el centro del discurso del paciente, a medida que aborde ficcionalmente en distintas producciones distintos intereses que pueda tener.  Porque encontrará otras maneras de pensarse que van más allá de donde localiza o focaliza su problema. No será el arteterapeuta el que le diga «deja de deprimirte» o «te deprimes porqué«. Si no que le dirá «aparcamos aquí esa sensación, porque en este espacio trabajarás desde otro lugar que no se rige por las mismas reglas de la realidad«.

Si fuera un abordaje desde la escrituroterapia podría proponérsele que creara un diario ficticio de una persona que trabaja por ejemplo en una fábrica. Que hiciera una producción donde a partir de recortes de collage inventara un diario colocando por ejemplo fotografías simbólicas sobre su estado anímico y hablase inspirándose en esas fotografías sobre como se encuentra en el día a día el personaje.

Si ese diario se acerca demasiado a la persona se le propondrá que cambie de sujeto del «yo ese día fui a la fábrica, pero me encontraba muy cansado» por el «él ese día fue a la fábrica, pero se encontraba muy cansado» o bien el tiempo verbal «él irá a la fábrica, pero se encontrará muy cansado«.De manera que pueda experimentar y ampliar el registro para distanciarse.

En este ejemplo, como la mayoría que pongo son ficticios, muy simples y ciertamente no sucede así en una consulta de arteterapia, puesto que siempre se producen cuestiones que no pueden ser planificadas de antemano y por lo general  un tira y afloja entre el arteterapeuta, el paciente y la producción. Sucedería más de esta manera:

«no me apetece hacer ese relato, no le veo sentido»
«¿De qué te apetecería hacer este relato?»
«En realidad no quiero hacer nada, prefiero hacer otra cosa»
«¿Cómo por ejemplo?»
«Prefiero hoy dibujar de manera libre».

Muchas veces hay que recuperar una producción anterior, supuestamente descartada para continuar con el proceso.  Hay que encontrar la manera de incorporar lo rechazado y lograr que la persona que hace de rol de paciente se implique. Esta implicación nunca es igual, fluctúa y debe escucharse para adaptar las sesiones. Cuando la persona se implica, generalmente hay un clima en que no existe el arteterapeuta, si no la producción. Seguramente en esos minutos de implicación el síntoma principal por el que solicitó una sesión de arteterapia «el deprimirse por las tardes» desaparezca o se olvide o incluso no se vuelva a nombrar hasta la sesión siguiente.

Porque a veces el pensarse, repensarse, y estar centrado en un discurso autoexplicativo resulta muy neurotizante. Impide que haya la distancia suficiente como para permitir que algo de lo nuevo pueda emerger.

En el proceso de testimoniar su producción, quiero alentarlo, sostenerlo para que tenga el marco suficientemente amplio y suficientemente estrecho para que pueda colocarse en un rol de creador. Me gustaría que transitara del «yo no sé, yo no puedo» al «yo no sé pero siento placer creando en este momento».

Quizá con el tiempo no se haya solucionado el que se pueda deprimir por las tardes, pero quizá tampoco se haya magnificado y quizá pueda convivir con ese malestar, sin que le paralice.