El informe contínuo, el informe de nadie

No puedo evitar cabrearme cuando veo un informe clínico de una persona a secas.

En las reuniones en el sociosanitario se conoce a los pacientes a partir de su informe clínico, informe social, informe psicológico, informe médico, informe de fisioterapia, barthel, enfermería…

De tal manera que cuando ingresa una persona y el equipo técnico se reúne, a este paciente se le conoce a partir de narraciones esparcidas en el tiempo.

¿Que tiene más verdad, lo que diga la persona sobre si o lo que otros hayan dicho sobre ella?

Sin prisas lo respondo; lo que otros hayan dicho sobre ella. Que si tiene depresión, hipertensión, familia desestructurada –imposibilidad de retorno a domicilio-, problemas de enolismo, fue operado de un tumor en la próstata…

Llega un momento en que como profesional o me insensibilizo, o me vuelvo crítico con los términos que se manejan en esta jerga burocrática, que por un lado es muy funcional, no debemos leerlo superficialmente.

Y yo me pregunto ¿Que es eso? ¿Adonde me quieren llevar? ¿Es ese -el informe- mi punto de partida para establecer objetivos “eficientes” para la persona?

¿Como voy a saber de la persona sin la persona?

Por eso las etiquetas me producen hastio, sobretodo aquellas que se instalan en diagnósticos sin margen de duda.Debemos dar espacio a la persona, y con eso quiero decir, que el profesional no mire por encima del hombro de la persona si no que trabaje CON la PERSONA y DESDE la PERSONA.


¿Somos programadores o personas que acompañan a otras personas en sus dificultades para que puedan empoderarse de los destinos de su propia vida?

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La supervisión en las instituciones

 

Me he encontrado en varias ocasiones en situaciones complejas laboralmente hablando. En muchas de esas ocasiones había un supuesto orden jerárquico y yo debía cumplir unas determinadas funciones.


Parece que solo al principio de entrar en una institución se pueden observar relaciones y dinámicas de cada profesional.

De manera acertada en el postgrado de  Comunicación-Expresión, lenguajes e interculturalidad en la práctica socioeducativa. Creación de Proyectos.  hay un módulo especïfico llamado comunicación experiencial de grupos. La profesora es Lluïsa Cortada y hace un acercamiento a las relaciones sistémicas grupales. Lo hace desde lo que sucede, lo espontáneo de cada cuál, la manera de comunicar. Dispone la sala con una silla por alumnx y se sienta. Las personas llegan y van ocupando sus lugares. Y ahí espera a que suceda lo que tiene que suceder: la comunicación.

En algunas residencias o centros de día del ámbito de la salud mental cuentan con la ayuda de la supervisión. Una ayuda necesaria ya que las condiciones de trabajo a veces pueden ser duras; la gestión de las descompensaciones, de la labilidad emocional, el trato con familiares, pacientes, entre profesionales etc.
El análisis de las relaciones que se establecen entre trabajadores dentro puede repercutir en la mejora del servicio de atención y acompañamiento.

Otra cuestión es cuando el paradigma de la institución, su proyecto institucional, su programa y su punto de partida de qué es un sujeto entronca con la del/a trabajadxr que viene o trabaja desde otra perspectiva.

Aquí aparecen fricciones entre bases epistemológicas socioconstruccionistas, positivistas… la clásica cuestión de los datos cuantitativos versus cualitaticos, las peleas entre las teorías psicoanalíticas, sistémicas. Todo esto elaborará un tipo de respuesta que la institución colocará como lugar de verdad y realidad (entre otras cosas que yo no puedo ni sé analizar).

Por eso el periodo inicial de un trabajo del ámbito social es precioso. Porque se puede ver aquello que luego formará parte de la cotidianeidad y se verá de manera parcial.

Debo reconocer que en algunas instituciones he podido trabajar con mayor libertad y en otras mi sola presencia ha provocado cuestionamiento.

Puede ser difícil posicionarse sin herir la institución. El juego entre lo que desearía, lo que me ofrecen y lo que me dicen y lo que observo.

Lograr que la institución se humanice más allá de generar datos cuantitaticos puede ser un paso, comp también que el cuestionamiento de si misma no invalida su tarea ni la fragiliza si no que es el impass previo para formularla y narrarla de manera más creativa.

Así que un poco de supervisión, ¿Crees que en tu ámbito laboral te iría bien que hubiera supervisión?

Residencias geriátricas: de sujeto a objeto

Cada persona a su paso, a su ritmo

Me apasionan las personas mayores. Todavía no acierto a saber el motivo pero me sigue sucediendo desde que comencé el trabajo con ellas hará como cinco años. He trabajado en centros de día para la tercera edad, centros sociosanitarios, residencias para personas mayores, pisos tutelados y en la actualidad dinamizo un casal de personas mayores en el barrio barcelonés de Bon Pastor.

Pero de todos los lugares en los que he trabajado donde más dificultades de articulación y diálogo encuentro es en centros de día y residencias.

¿Qué funciones debería realizar el educador social en el ámbito geriátrico?

Y aquí contestaré de manera rotunda: las que el equipo de supervisión y dirección pautan o creen que son las idoneas.

¿Porqué sucede esto? Porque todavía desconocen la idiosincrasia del educador social. Esperan un animador que movilice a la máxima cantidad de personas sin importar la calidad de esta “animación”. Desconociendo la importancia del animador, término que refiere “al que mueve el alma”.Esperan que se desplieguen fuegos artificiales, manualidades infantiles, macramés, pero eso si, de material reciclado, que no tengan un sobrecoste económico. Esperan celebración de cumpleaños, planificación y calendarización pero eso si, sin ofrecer tiempo real para la gestión, sobrecargando de actividades sin corazón. Esperan reuniones interdisciplinales pero sin tiempo de planificarlas y analizar el caso por caso. ¿Alguien logra leer los seguimientos que cada profesional anota en las historias?

Y como les explico que una persona mayor no es un objeto pasivo sin capacidad de decisión o un receptáculo cuyo cuerpo no domina. Entran como sujetos y pasan a formar parte de horarios que no eligen, que si gimnasia, manualidades… siguiendo el planning escolar. De hecho no pocas veces las personas mayores me llaman profesor y me piden puntuación “lo he hecho bien?…”

Pero hay que pensar que esos sujetos cuyo cuerpo ya no les pertenece (en parte) son llevados al baño a unas horas pautadas tengan o no tengan ganas, contenidos con cinturones, (poli)medicados, etc siempre por criterio de otro: el médico decide A, el equipo de fisioterapia B, el animador C… y no pueden participar en ese proceso electivo. Pasan de sujetos a objetos cuando se acerca el final de la vida.

Entonces la tesitura en la que me encuentro, cuya importancia es fundamental sería, ¿Se puede hacer una labor pedagógica con el equipo de dirección? ¿Es posible advertir a la dirección del centro geriátrico, que funciona a modo de negocio y comercio de seres, que resignificando y dotando a la institución de diálogo puede mejorarse sin perder ese ápice comercial?

Y no pocas veces he fallado y me he rendido ofuscado, impotente, ofreciendo actividades mediocres cuando de lo se trata, para el educador social, es de la creación de un vínculo particular con cada residente, el empuje para que cada cuál cobre la autonomía sesgada, ya sea por orden físico (alzheimer, demencia, hemiplejia, fractura de femur) o bien debido a la institución. O bien pueda mantener al máximo la dignidad y tener un trato que de nuevo le recuerde que su trayectoria, su biografía todavía estan en marcha y que una vida es importante por lo tiene de saber subjetivo, de recorrido.

Y me repito a modo de mantra: “hay que remar a favor de la institución, no en contra”.

¿Dónde sitúo los objetivos para que el sujeto tenga a su disposición los saberes de su época, de su cultura, de su tierra? Que pueda contactar con otras entidades, disminuir el aislamiento social (término que parece cajón de sastre cuando no se sabe que decir) con personas más allá de la residencia sin que se quede en el “traemos el coro de niños porque así se lo pasan bien”.

¿De verdad alguna de las personas de dirección, supervisión o equipo técnico (dentro del cuál está el educador social) querría este entretenimiento vacuo a las puertas del haberno?

Me encantaría que llegara el día en que la muerte se tratara de forma seria, no negándola si no acompañándola, dando calidad a los años en lugar de como dice Christophe de Vareilles quedarnos en la respuesta efectiva (donde solo priman los test, indicadores y objetivos no para el residente si no para la cosificación del mismo) para pasar a una respuesta significativa del orden de lo particular (donde prime la escucha, la atención, el intercambio y la aceptación de lo que nos hace humanos: nuestra capacidad para decir NO).

Porqué poner el señuelo de la seducción para convencer a ancianos de 92 años, que se encuentran mal animica y fisicamente para rellenar cuadrículas de cuadros, asistencias que jamás podrán justificar la realización de una actividad. Visibilizan la decadencia de un sistema y la inseguridad de una institución que no sabe donde poner el acento.

¿Cuanto tiempo de escucha real ofrecemos a las personas mayores en el cuál no haya una conversación superficial? ¿Nos interesan los discursos de nuestros mayores sún cuando hay afasia o un discurso delirante o repetitivo?

Me gustaría que se humanizaran los geriátricos pero a día de hoy solo puedo decir que no he encontrado el centro dónde puedan comprendan o acepten este discurso. Es más he vivido ataques por intentar realizar talleres con grupos reducidos de personas o por criticar la decoración de patitos coloreados de alguna planta.

Tenemos la obligación moral de participar en la creación de otro tipo de instituciones que sean capaces de creer en los datos cualitativos de mostrar que no es necesario arrebatarle el ritmo interno al residente para acelerarselo con palmas y musica, si no estar atento por saber que intereses, proyectos, ideas tiene cada persona.

Pero para eso es necesario invertir tiempo, disponer de personal cualificado y creer que otro modelo de atención es posible.Mientras tanto los geriátricos taparán agujeros y parchearán insuficiencias ofreciendo sucedaneos a coste de oro.

No trabajo con grupos, trabajo con personas. Y si se va a ver la persona asimilada por el grupo y engullida por la institución no seré yo partícipe de perpetuar este modelo de “atención”.
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