Las mil hojas de la fotografía

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La repetición, es uno de los signos en que un/a arteterapeuta se fija. Qué objetos, trazos, palabras, movimientos aparecen en distintas producciones de la persona. Esa repetición per se ni constata ni desmiente nada del sujeto. Es un acto más o menos consciente/inconsciente, que llegado a un punto puede mostrar el estilo de la persona. A lo largo de las sesiones de arteterapia es interesante ver qué cambios se han producido en esas repeticiones.

La mayoría de artistas los recordamos a partir de sus marcas y repeticiones que realizan en sus obras. Desde Tapies con sus signos, pasando por los objetos que se derraman en Dalí, las sombras de sus objetos, paisajes desérticos, bastones, etc.

A veces me da por sumergirme en Instagram y en Pinterest para ver propuestas artísticas. Disfruto de los artistas modernos, los de vanguardia y los contemporáneos, así como de las personas anónimas que comparten su afición por los distintos lenguajes artísticos.

Sobretodo en Pinterest suele dónde además hay tips con propuestas para crear. Des de la propuesta de fotografíar durante 365 días al año una serie de excusas, hasta pasar por probar diversas técnicas de fotografía, excusas para escribir durante un mes entero, etc.

No soy partidario de las recetas o las propuestas mediadas por otra persona, pero si de la experimentación y de cómo llevar a mí terreno esas propuestas.

Allá en 2009 curse el postgrado de Expresión, comunicación, lenguajes e interculturalidad . Uno de los profesores que tuve fue Moreno Bernardi. Propuso que hiciéramos grabaciones sonoras en casa, con los objetos que hubiera en nuestro comedor. Que probáramos distintos ritmos, que trasladáramos objetos de un lugar a otro que no concordaran. Por ejemplo trasladar una sartén al dormitorio, o una jabonera al comedor. De alguna manera, que habitáramos el espacio cotidiano hasta hacerlo extraño.

El extrañamiento, esa especie de mueca, genera posibilidades de visión, sobre lo mismo, que introducen nuevas capas de significado. Como si fuera la vida una pasta de mil hojas, cuyas tres últimas capas estuvieran ensombrecidas e inaccesibles.

Para provocar lo diferente de lo cotidiano, hay que operar con un pretexto de mirada distinta. Muchas veces, cuando hay un cambio de lugar de trabajo al inicio, se ven las relaciones y funciones de una manera externa, después de un tiempo, esa distancia acaba desapareciendo hasta que la persona está inmersa en la misma lógica que la institución.

Repetición y fotografía

La fotografía en la actualidad tiende a la repetición, desde el fenómeno de los selfies, pasando por la fotografía de los monumentos que son fotografiados múltiples veces desde ángulos similares. Ya que casi todas tenemos smartphones, podemos utilizarlo para resignificar espacios cotidianos.

Configurando la cotidianeidad

Con el Smartphone o cámara en mano un pretexto puede ser fotografiar todas las puertas por las que paso hasta llegar a mi casa, desde que salgo, por ejemplo del metro hasta que llego al trabajo y viceversa. Esto mismo puede hacerse con los árboles con los que me cruzo, papeleras, farolas o hiervas que crecen entre los vericuetos del cemento

Se puede realizar esa propuesta durante uno, varios días, semanas o meses. También durante las distintas estaciones del año, con condiciones diversas de luminosidad.

¿Y ahora qué hago con las fotografías?

El paso siguiente sería imprimir esas fotografías.

Existen distintas clasificaciones que se pueden hacer. Para mí lo más importante es que el ordenamiento y las lógicas de las mismas partan de la persona. Que la persona pueda encontrar sus propios significados y ordenamientos.

A veces, una vez ha pasado el tiempo y hay bastante material, se pueden poner sobre la mesa y ver aquello que se repite, la asociación libre puede ser un método útil e interesante. Preguntarse:

¿A qué suelo hacer fotografías?

¿En qué horarios?

¿Qué colores aparecen similares?

¿Qué puertas me llaman más la atención?

¿Qué perspectivas suelo utilizar?

A partir de esto se puede crear una o varias obras:

La furia de las imágenes

Las imágenes pueden desbordarnos, a pesar de tener espacio en el ordenador, en discos duros, en nuestros smartphones, en pendrives… Para Joan Fontcuberta, la fotografía ha dejado paso a la postfotografía.

En el libro “La furia de las imágenes” de Joan Fontcuberta cita diversos artistas que trabajan con la colección como obra de arte en si.

Por ejemplo el artista Pellegrinuzzi realiza la máxima cantidad de fotografías con su cámara hasta que esta falla -por obsolescencia programada- y después construye esculturas con todas las fotografías que realiza durante un año.

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Quizá, por esa tendencia, a veces sana, a volver a la fotograía analótgica, incluso hay aplicaciones móviles que solo te dejan sacar una determinada cantidad de fotografías. Un ejemplo sería Koji Cam, apta para sistemas Android.

Del Diógenes digital al parto

Es necesario liberar el objeto digital. El hecho de imprimir la fotografía, ya sea en papel fotográfico o en papel normal, hace que esta pueda tocarse. Utilizar programas como Photoshop o el software libre Gimp para crear collages es una opción, que a mi modo de ver, queda corta, porque sigue imponiéndose la pantalla todo en uno y lo que pretendo es que sea el cuerpo el que desmenuce, despiece, fragmente, recorte, estire o arrugue el material.

Además de la impresión del objeto -en este caso una o varias fotografías- pretendo que haya un desplazamiento de la realidad, como decía antes de manera metafórica, bajar o subir las capas de la pasta de mil hojas.

De esta manera podemos resignificar lo cotidiano, encargarnos de ser nosotras las que creemos ese espacio y dezplazar el foco de la pantalla a la imaginación.

Bonus track: Mediación con el espacio y la comunidad con Marta Ricart.

Marta Ricart trabaja con los conceptos de espacio, ruralidad, performance y comunidad. Enfatiza la percepción como metodología de investigación.

Os invito a transitar por su página transitar por su página, y aprovecho para compartir una sinopsis de su proyecto Tenues :

“En Tenues, busco el espacio de relación, del diálogo entre las cosas y nosotros mismos. El espacio fronterizo entre lo que somos y lo que percibimos. Un intento de colocarnos en el punto medio entre nosotros mismos y nuestro entorno para experimentar a modo de espejo nuestro reflejo con aquello que vivimos”

En el proyecto tenues, entre otras cosas, utiliza distintos zapatos para realizar recorridos similares, desde zapatos de tacón, zapatillas deportivas, alpargatas, dejándose llevar por esas sensaciones y cómo el zapato influye en su percepción. Invita a las personas de la localidad para andar y experimentar con los distintos zapatos y de esta manera sentir ese espacio cotidiano (la plaza, la rambla) de otras maneras.

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A veces el acto de caminar con la mirada despierta, es un acto político con mucha potencia simbólica.

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¿Es efectiva la Arteterapia?

Algunas personas me preguntan que es la arteterapia y rápidamente centran su interés en saber ¿Cómo es una sesión de arteterapia? Suelo intentar responder que la arteterapia se centra en la producción que realiza el paciente. Y rápidamente me preguntan ¿Qué tipo de pacientes sueles tener? ¿Qué puedes tratar? ¿Cómo tratas a una persona con depresión? Una ristra de preguntas, pertinentes, pero que me suelen desconcertar.

Luego me pongo en el lugar de aquel no sabe, y me acuerdo que cuando pregunto sobre un asunto que desconozco, suelo ametrallar con preguntas a la persona. Pero… ¿De verdad es posible conocer la arteterapia a partir de la narración de una sola persona? ¿Acaso es posible conocer cómo funciona una sesión de psicología a partir de la narración de una psicóloga? ¿Y de una cirujana?

Entonces, dentro de esa secuencia de preguntas más o menos estereotipadas aparece la gran cuestión; aquella que acredita o desacredita una profesión.

¿Es efectiva la arteterapia?

Y la lógica es la misma como que equiparar la arteterapia al hecho de dar una pastilla, que todo lo cura.

Pues puedo contestar con contundencia que la arteterapia no es efectiva.

No en los términos en que se formula la pregunta. No es efectiva porque no busca efectividad, ni generalización, ni busca (en algunas líneas teóricas y metodológicas) explicar a todo el ser humano a partir de un solo caso, 50 grandes casos o 1500. Precisamente, desde esa posición de rebeldía que va en contradirección a la “verdad hegemónica” de lo que llaman “la ciencia” (yo prefiero llamarlo “las ciencias”) es desde la que he acogido (o me ha escogido) esta propuesta de acompañamiento simbólico.

Porque creo muy interesante reivindicar el caso particular, la investigación narrativa, aquella investigación que permite hacer presente que detrás de cada arteterapeuta hay una persona, un contexto, una biografía, unos anhelos, que si no se explicitan están minusvalorando lo que nos hace humanos. Precisamente para evitar lo que Robert Whitaker explicita muy bien en el artículo recogido por el periódico El País:

La historia falsa en EE UU y en parte del mundo desarrollado es que la causa de la esquizofrenia y la depresión es biológica. Se dijo que se debían a desequilibrios químicos en el cerebro; en la esquizofrenia, por exceso de dopamina; en la depresión, por falta de serotonina. Y nos dijeron que teníamos fármacos que resolvían el problema como lo hace la insulina con los diabéticos

Pero, entonces ¿Para qué necesitamos arteterapia si tenemos fármacos? Si queremos que se reconozca la arteterapia ¿Debe esta presentar datos cuantitativos? ¿Debe buscar generalidades? ¿Debe asimilarse a la tendencia general? Yo creo que no, que no me interesa formar parte de una maquinaria que homogeneiza y que denomina esquizofrénicos, paranoides, toxicómanos, anoréxicos o disminuidas. No me interesa una corriente que cosifica y elimina el derecho a la diferencia, a la incongruencia, a la fealdad, a lo abyecto, a lo innombrable, bajo una especie de paraguas de salvación, donde la verdad solo le pertenece al terapeuta, al psiquiatra, al psicólogo, al educador social, al trabajador social, a la profesora, a la médico…

¿Y cómo podemos nombrar e investigar desde arteterapia? ¿Qué caminos posibilitan la investigación? ¿Desde qué techo? En mi caso, y gracias a los profesores y profesoras,  Fernando Hernández, a Rachel Fendler, José María Barragán, Aida Sánchez de Serdio, Judit Vidiella, Fernando Herráiz, (y más profesores que me dejo por el camino). Profesores que tuve en el master de artes visuales y educación y que me mostraron muchas posibilidades de investigación, valoradas, cualitativas e interesantes y que tenían congruencia con mi manera de pensar.

La fabulosa investigación narrativa tiene elementos que nos pueden ayudar a presentar y cuestionar desde otro lugar:

  • Se parte de un fenómeno social. No se da nada por sentado
  • Ignorancia consciente: No se trata de confirmar lo que se presupone de un contexto, si no comprender como cada persona actúa, de tal manera que la sorpresa no es confirmar lo que se presupone, si no dejarse atrapar por las experiencias de lo que sucede.
  • Es dialógica: Va del yo al tu/vosotros y vuelta a empezar. El otro, en la investigación te toca, te increpa, te cambia y le cambias.
  • Siempre hay conflicto en la investigación: ¿Qué me sucede en ese contexto que desconozco? ¿Cómo me siento? ¿Esto me hace sentir cómodo?
  • La narración es desde la primera persona. Pasamos del impersonal (ficticio) “Se hizo el tratamiento a Pablo y este respondió bien” al “Le propuse realizar el tratamiento a Pablo, no sabía cómo iba a responder, me dio la sensación que su respuesta fue buena, según me comentó en la entrevista se sentía cómodo, además tengo dudas sobre mi posición y si actué bien solicitándole que me hablase de aquel momento que parecía duro para él”.
La persona que se coloca en el rol de investigar debe:
  • contar quién es
  • Qué le llevo a aquel lugar
  • Como se sintió
  • Cómo dialogó para establecer los términos de la negociación
  • Mostrar pruebas de su negociación (audio, entrevistas, fotografías)
  • Facilitar todos los audios, entrevistas, fotografías realizados de la persona/personas para que ellos escojan,  si quieren que esté incluido en la investigación, quieren cambiar algo, etc. No es una posición de poder, es una posición dialógica, donde el investigador NO TIENE DERECHO a mostrar aquello que no quiera alguien que sea mostrado.
  • No hay un solo autor,  de hecho se puede y debe dialogar sobre la autoría, porque no hay una sola voz en el relato, si no que son múltiples relatos afectados unos por otros.
Para Fernando Barragán (2014, reproducción escrita propia dentro del master de Artes visuales y educación) :

La investigación narrativa nunca intenta ser prescriptiva. Por definición no intenta decir que es lo adecuado o lo inadecuado. No se habla de investigación narrativa de hipótesis. Las hipótesis son marcos interpretativos. No se pretende, en la investigación narrativa (ni en la cualitativa) una explicación general que explique todos los casos. Pero sí que explique un caso. Comprender un caso nos ayuda a comprender otros, no a explicar la generalidad de los casos.

Por todo ello, creo que debemos reivindicar un saber de lo subjetivo, lo particular y lo contextual que permita que la arteterapeuta figure como sujeto y pueda dar cuenta de sus propios deseos, miedos, y circunstancias, sin tener que figura en esa fastidiosa persona impersonal “se hizo aquello, se hizo lo otro, la respuesta fue aquella o la otra” para pasar a desvelar, lo humano, la incertidumbre, el miedo, las dudas, el malestar, mi posición de partida y mis cambios a lo largo de todo el proceso.

Aprovecho para dejaros algunos textos sobre investigación narrativa. Sus principales autores son Connely & Clandinin.

Texto 1

Texto 1

Texto 3

Wikipedia

Entrevista a Jean Claninin